El aroma a malta y lúpulo que hace 30 años impregnaba las calles de Burton-upon-Trent, cuna cervecera del Reino Unido, se ha ido disipando. Al Wall, maestro cervecero de la que fuera la mayor productora de cerveza británica, lamenta cómo la industria en esta localidad, que llegó a albergar más de 30 fábricas, se encuentra hoy a la sombra de su pasado glorioso.
Los datos no mienten: el año pasado cerraron 320 empresas cerveceras en el Reino Unido, frente a las 170 que se crearon, lo que arroja un balance negativo de 150. Las estimaciones del sector apuntan a que, además, unos dos pubs bajaron la persiana cada día durante el primer trimestre de 2026. La tendencia se mantiene este año, y en abril el número de empresas cerveceras británicas se situaba en 2.320, lejos de las 2.594 registradas en 2022.
Tim Webb, de la asociación Campaign for Real Ale (CAMRA), señala como principal culpable la hegemonía de las grandes marcas. "El gran problema para las cerveceras es el acceso al mercado", explica. "Las grandes compañías cerveceras controlan los grifos de cerveza en los bares, lo que dificulta enormemente la entrada de las pequeñas". A esto se suma la competencia desleal en los supermercados, donde los precios bajos de las multinacionales ahogan a los productores independientes. Aunque el impacto de la pandemia aún se nota, los cambios en los hábitos de consumo también juegan un papel crucial.

Hace menos de una década, el sector vivía una época dorada. En 2017 se fundaron 317 cerveceras, más del doble que el año pasado. Sin embargo, la cifra total en Inglaterra ha caído por debajo de las 2.000 por primera vez desde 2018. De las 1.965 que quedan, 95 están en proceso de administración, insolvencia o liquidación.
James Clarke, quinta generación al frente de la histórica cervecería Hook Norton, ha sido testigo de la transformación. "En los noventa elaborábamos tres tipos de cerveza y el consumo era el doble que ahora", recuerda. Aunque su producción se ha reducido a la mitad en 15 años, la variedad ha aumentado. Clarke percibe un "pequeño renacimiento de los estilos tradicionales", algo que coincide con la visión de Webb: "Lo que se mantiene o crece es lo interesante: cervezas con historia, artesanales, e incluso las más atrevidas. Lo que se contrae, lenta pero inexorablemente, es el mercado de la lager clara y brillante".
La diversificación ha sido clave para la supervivencia de Hook Norton. "Fuimos pioneros en abrir un centro de visitantes y una microcervecería dentro de la fábrica principal", comenta Clarke. Otros, como los miembros de la asociación Siba, optan por abrir sus propias salas de degustación para vender directamente al público. "Para sobrevivir, no puedes seguir haciendo lo mismo de siempre", afirma Andy Slee, director ejecutivo de Siba. "Aunque el mercado cervecero está en declive, la demanda de cerveza independiente es relativamente fuerte".

Sin embargo, las cerveceras se enfrentan a una "asfixiante carga fiscal". Siba reclama una reducción de impuestos para la cerveza de grifo en los bares. "Cuando muere una cervecería o un pub, muere algo en esa comunidad: un lugar de encuentro, empleo e ingresos fiscales locales", lamenta Slee.
Londres es la única región inglesa que no ha sufrido pérdidas netas de empresas cerveceras. En las West Midlands, antigua capital de la cerveza, se crearon nueve empresas pero desaparecieron 21. En Burton, Al Wall y Emma Cole, de Burton Bridge and Heritage Brewing Company, luchan por preservar su legado y ser un "bastión de la independencia". "Es una cuestión de esperanza", dice Cole. "Ver que seguimos adelante da ánimos para que la cerveza no muera en Burton".
La supervivencia de estas pequeñas fábricas depende en gran medida de la venta directa en sus locales, ya que "hay muchísimos pubs a los que simplemente no podemos vender", admite Cole. A los costes crecientes de producción, desde impuestos locales hasta precios "astronómicos" de la energía, se suma la reticencia del consumidor a pagar más por su cerveza.

Burton-upon-Trent, que llegó a tener 30 fábricas, hoy solo cuenta con ocho. A pesar de la tendencia general, aún existen focos de concentración cervecera, como en Sheffield, donde diez locales se encuentran en un radio de un kilómetro. George Brook, cofundador de Triple Point Brewery, destaca la "cultura de beber cerveza local" de ciudades como Sheffield o Bristol, más abiertas a los independientes. "Aceptamos que cada año será más difícil ganar lo mismo que el anterior", confiesa Brook. "Si nos cerraran el bar mañana, estaríamos en serios apuros".
No obstante, el futuro podría ser más halagüeño. El gobierno británico ha revisado el mercado cervecero para "identificar las barreras que impiden a las pequeñas cerveceras acceder a los pubs" y ha lanzado un paquete de ayudas de 4.300 millones de libras para impuestos locales. "Sabemos el papel vital que las cerveceras y los pubs independientes desempeñan en las comunidades locales, apoyando el empleo y el crecimiento en todo el Reino Unido", declaró un portavoz.

Mənbə: BBC News
