Millones de británicos tiran de segundos empleos para llegar a fin de mes

Más de un millón de personas en el Reino Unido compaginan actualmente dos trabajos ante el encarecimiento de la vida, la precariedad laboral y los cambios sectoriales que impulsan a los trabajadores hacia una economía 'gig' en expansión.

Billy-Jo Pierce, de 29 años, se describe a sí misma como "viviendo en modo supervivencia" en Bristol, la segunda ciudad más cara del país. Combina varios empleos para salir adelante, una situación cada vez más común entre quienes buscan seguridad y flexibilidad financiera ante la crisis de costes. Aunque le apasiona su trabajo principal, reconoce que el "agotamiento es real".

Pierce dedica 50-60 horas semanales a su negocio de decoración dental con gemas cosméticas, mientras saca adelante turnos de recepcionista, camarera, trabajos en festivales y venta de ropa online. Según la Oficina Nacional de Estadística, 1,3 millones de británicos tienen un segundo empleo, una cifra ligeramente inferior al récord de 1,35 millones de 2025.

Su aventura empresarial comenzó mientras estudiaba Diseño de Interiores. A pesar de licenciarse con honores, le costó encontrar trabajo en su sector y aceptó un empleo en videojuegos mientras desarrollaba su negocio. "Salía del trabajo a las cinco o seis y me iba directa a mi negocio hasta las once. Trabajaba demasiado, no tenía vida social. Sentía que estaba en una carrera de ratas masiva de la que no iba a salir ganando. Trabajaba duro pero no ahorraba y apenas vivía", relata.

Tras ser despedida el año pasado, decidió centrarse en su negocio. Sin embargo, el aumento de los precios y el elevado coste de vida en Bristol hicieron insostenible vivir de un solo ingreso. La investigación apunta a que los costes de materiales en la industria de la belleza han subido más de un 90% en la última década. Pierce vive ahora en una furgoneta para reducir gastos y compagina varios trabajos para mantener su negocio a flote.

Un día laborable típico la ve en su estudio de 10:00 a 19:00, seguido de turnos de recepción hasta las 23:00. Los fines de semana los dedica a trabajar en bares o festivales. A pesar de ello, confiesa que la preocupación por el dinero es constante. "Trabajo mucho y aun así siento que no gano lo suficiente para poder pensar en comprar una casa", lamenta. "Creo que ahora mismo es lo normal trabajar en varios sitios. Algo no va bien", concluye.

La tasa de desempleo en el Reino Unido ha aumentado al 5%, mientras que las vacantes de empleo caen a su nivel más bajo en cinco años. Paralelamente, la economía 'gig', basada en trabajos freelance o por proyecto en lugar de empleo fijo, ha crecido significativamente. Casi cinco millones de personas participan en este tipo de trabajos, como repartos, diseño freelance, limpieza o paseos de perros, aunque solo una quinta parte depende de ello como ingreso principal.

Cuando el paro aumenta, más gente recurre a la economía 'gig'. Para muchos, especialmente los más jóvenes, depender de un solo empleador ya no parece seguro. Engy Elboreini, diseñadora gráfica freelance de Bristol, ha tenido que diversificar su trabajo ante los cambios en el sector. "Los dos últimos años han sido los peores de mi carrera", afirma. "He notado que en el diseño digital, herramientas como la IA y Canva, tan accesibles para mis clientes, hacen que acaben haciendo mucho trabajo ellos mismos".

Tras más de una década en el diseño, Elboreini, de 35 años, considera que la IA ha "erradicado" gran parte de la demanda de diseño tradicional. Compagina proyectos freelance con roles de producción creativa y coordinación, y se está reciclando en gestión de eventos. "Cuando hay escasez, los humanos buscamos soluciones", asegura. "Sobre todo si eres creativo, siempre encontrarás la manera". Aun así, la presión financiera le ha obligado a recortar gastos en lujos como vacaciones o entradas a festivales. "¿Es este el estilo de vida que quiero? No. Pero estar en Bristol es divertido y formar parte de círculos creativos es muy gratificante".

Para otras personas, la necesidad de compaginar empleos obedece a circunstancias personales además de financieras. Hollie, de Bristol, se convirtió en madre soltera y necesitó flexibilidad laboral para cuidar de su hijo Max, ya que vive de un solo ingreso. Por recomendación, empezó a trabajar como modelo de vida. "Nunca lo planeé, pero cuando estás en esa situación, te abres a cosas que antes no habrías considerado", explica.

La mujer, de 41 años, que también trabaja a tiempo parcial como asistente legal y ocasionalmente como extra de televisión, asegura que esta actividad le permite compaginar el empleo con los horarios escolares. "Prefiero quitarme la ropa y estar en una sala llena de artistas que trabajar en un empleo de salario mínimo donde no doy abasto y no tengo tiempo para mi hijo", confiesa.

Afirma que este trabajo le ha ayudado a superar sentimientos de vulnerabilidad. "Muchas veces me preocupa el dinero o mi hijo. Pero no siento ese miedo estando desnuda ante extraños", dice. Como muchos trabajadores 'gig', señala que la falta de seguridad a largo plazo genera una "presión constante". "Siempre estoy pensando en la próxima factura, el próximo trabajo, aunque el trabajo llegue, no hay seguridad real", lamenta.

A pesar de la inestabilidad, cree que las cambiantes realidades económicas están reconfigurando las actitudes hacia el trabajo y lo que la gente está dispuesta a hacer para salir adelante.

Mənbə: BBC News

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