El West Ham desciende a Segunda: ¿Qué pasa ahora?

Apenas han pasado tres años desde que unos 70.000 aficionados celebraran eufóricos la vuelta del West Ham a Londres con la Copa de la Conference League. La victoria por 2-1 ante la Fiorentina en Praga puso fin a 40 años de sequía de títulos y parecía marcar el inicio de una nueva era, tras las polémicas generadas por el traslado del club del Upton Park al London Stadium en 2016.

Irónicamente, una de las consecuencias positivas del descenso será la reducción de los costes de alquiler del estadio, que tiene capacidad para 62.500 espectadores. Sin embargo, esta rebaja, estimada en 2,5 millones de libras por el alcalde de Londres, Sadiq Khan, es una gota en el océano comparada con la magnitud del fracaso. La salida de la Premier League tras 14 temporadas consecutivas llega cargada de críticas por parte de la afición y una profunda incertidumbre sobre el futuro.

"Al final, no hemos sabido corresponder a ese apoyo", admitió el club en un comunicado horas después de consumarse el descenso. "La cruda verdad es que no hemos sido lo suficientemente buenos. Debemos afrontar las consecuencias de este fracaso con honestidad, transparencia y la determinación de reparar, reenfocar y reconstruir".

El West Ham se enfrentaba a una situación límite en la última jornada contra el Leeds, necesitando una victoria y que el Everton no ganara al Tottenham para asegurar la permanencia. Ante este panorama, el ambiente previo al partido era de resignación, con los aficionados optando por disfrutar del calor veraniego en lugar de lamentar una temporada decepcionante. No obstante, la frustración estalló tras el gol del West Ham contra el Leeds, cuando los cánticos de protesta se dirigieron hacia el presidente David Sullivan, a quien muchos culpan de la actual crisis.

En cuanto a la planificación deportiva, Sullivan tiene experiencia en devolver a un equipo a la máxima categoría. Lo logró en dos ocasiones con el Birmingham (2007 y 2009) y una vez con el propio West Ham (2012). En sus etapas anteriores, confió en los técnicos que sufrieron el descenso, como Steve Bruce y Alex McLeish, mientras que en el West Ham apostó por Sam Allardyce, quien consiguió el ascenso a través de la promoción.

Sin embargo, este West Ham es diferente. Sullivan ya no cuenta con su socio de negocios David Gold, fallecido en enero de 2023. La hija de Gold, Vanessa, posee el 25,1% del club, el empresario estadounidense Tripp Smith tiene un 8% y el magnate checo Daniel Kretinsky está en proceso de igualar la participación del 38,8% de Sullivan comprando parte de las acciones de Gold. Además, Karren Brady, vicepresidenta de confianza de Sullivan, dimitió en abril, siendo sustituida por Karim Virani como director ejecutivo.

Existen preocupaciones financieras significativas. El West Ham registró unas pérdidas de 104 millones de libras en su última memoria anual y se encamina hacia otro ejercicio deficitario, según fuentes del club. Este problema se agrava con la inminente implementación de las Normas de Coste de Plantilla por parte de la English Football League para la temporada 2026-27, que limitarán el gasto al 85% de los ingresos. Aunque los ingresos del West Ham superarán con creces los de cualquier rival en Segunda, el ratio de coste de plantilla del club para 2024-25 ya se estimaba en el 90%, y el propio club advertía en sus cuentas de las "graves consecuencias financieras" del descenso, que requerirían "medidas de mitigación más significativas, como la venta de jugadores para generar ingresos por traspasos y ahorros salariales". Se estima que los ingresos totales del club caerán entre un 50% y un 60%.

El técnico Nuno Espírito Santo, que firmó un contrato de tres años en septiembre, tuvo un inicio complicado, pero logró alejar al equipo de los puestos de descenso. A pesar del colapso final, se entiende que el club busca estabilidad y preferiría que Nuno continuara. Sin embargo, no está claro si el portugués, que ya ascendió con el Wolves en 2018, está dispuesto a volver a la Championship. Tras el partido, Nuno se mostró cauto sobre su futuro: "Ninguno de nosotros ha tenido tiempo de pensar en nuestro futuro individual, todo se trataba de intentar mantener la positividad y seguir adelante, centrándonos en el equipo. Cualquier cosa sobre el futuro, primero tenemos que superar este mal momento".

El capitán Jarrod Bowen es la joya de la corona de la plantilla. Junto a Tomáš Souček y el portero Alphonse Areola, es uno de los tres jugadores que disputaron la final de Praga y siguen en el club. El futuro de Bowen, que firmó un contrato de siete años poco después de la final europea, es una incógnita. Aunque es uno de sus activos más valiosos, la esperanza es que lidere el asalto al ascenso. "Tengo contrato aquí", declaró Bowen a Sky Sports tras el descenso. "Habrá rumores y tonterías, pero al final, mi objetivo es devolver a este club a la Premier League, que es donde merece estar".

Se esperan salidas en una plantilla donde la mayoría de los jugadores verían reducidos sus salarios hasta un 50% en caso de descenso, según ha podido saber BBC Sport. Jugadores como Konstantinos Mavropanos, Adama Traoré y Callum Wilson terminan contrato este verano. El centrocampista Edson Álvarez, por quien el club pagó 40 millones de libras el pasado agosto, parece destinado a marcharse, con el West Ham esperando obtener un beneficio considerable. El defensa senegalés El Hadji Malick Diouf, fichado por 19 millones de libras, también podría generar plusvalías. El problema reside en que hay muchos otros fichajes cuestionables desde aquella noche mágica en Praga, con los 105 millones de libras recibidos por Declan Rice al Arsenal, y más, habiendo sido malgastados. Max Kilman, fichado por 40 millones de libras en 2024, no ha jugado un minuto desde enero. El delantero alemán Niclas Füllkrug, de 31 años cuando firmó en 2024, fue cedido al AC Milan tras marcar solo tres goles en 29 partidos. James Ward-Prowse, cedido al Burnley en enero, aún tiene un año de contrato.

La próxima temporada, el West Ham deberá afrontar un desafío que los aficionados que celebraron el éxito en Praga jamás imaginaron posible. Queda mucho trabajo por delante si quieren que esta nueva etapa sea un éxito.

Mənbə: BBC News

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