El golfista inglés Aaron Rai se ha alzado con su primer grande en el PGA Championship, celebrado en Filadelfia, el mismo escenario que vio nacer al mítico boxeador Rocky Balboa. La victoria de Rai, considerado un 'underdog' por sus métodos poco convencionales, culmina un torneo que ha sido una auténtica batalla.
Mientras recibía la felicitación en el club de golf Aronimink, Rai, de 31 años, pudo escuchar de fondo "Eye of the Tiger", el icónico tema de la película Rocky III. A diferencia del púgil, Rai no entrena golpeando carne colgada, sino que destaca por una peculiaridad en su juego: utiliza dos guantes en lugar de uno, algo inusual en el golf profesional y amateur.
"Me dieron dos guantes y me acostumbré a usarlos", explicó Rai. "Un día mi padre olvidó meter uno en la bolsa y tuve que jugar con uno. Fue terrible, no podía sentir el agarre". Desde entonces, no ha cambiado su método.
La historia de Rai es singular desde sus inicios. De niño, intentó jugar al hockey con los palos de su hermano mayor, pero un golpe en la cabeza le llevó a su madre a comprarle palos de golf de plástico para que jugara más seguro. La casualidad quiso que esos palos de golf cambiaran el rumbo de su vida.
Aunque de joven soñaba con ser piloto de Fórmula 1, emulando a Michael Schumacher, su pasión por el golf se impuso desde los ocho o nueve años. Con solo cinco años, ya mostraba un talento prodigioso, tal y como demuestran grabaciones de la época en las que se le veía ganar su primer torneo.
Su habilidad se hizo patente muy pronto, y a los diez años ya contaba con el apoyo de dos entrenadores, Andrew Proudman y Piers Ward, que le guían hasta hoy. Su primer instructor, Darren Prosser, recuerda su "enfoque de túnel" y su fortaleza física y mental, cualidades que le auguraban un futuro profesional prometedor.
Rai ha querido agradecer especialmente el sacrificio de sus padres. Su padre dejó su trabajo para dedicarle más tiempo al golf, mientras su madre trabajaba largas horas para cubrir los gastos. "No estaría aquí sin ellos", afirmó emocionado.
La trayectoria de Rai también es un ejemplo para la comunidad asiática británica, donde las carreras deportivas no siempre han sido vistas como una opción profesional viable. Su padre, que rechazó una beca de tenis en EE.UU., siempre le animó a perseguir su sueño.
Tras superar obstáculos en circuitos de desarrollo y aprender de sus primeras experiencias en los 'majors', el trabajo constante de Rai ha dado sus frutos. "Nadie en el campo está más feliz por él", comentó Rory McIlroy. Xander Schauffele añadió: "Aaron siempre está ahí, en el gimnasio, en el campo de prácticas. Eso es lo que se necesita para ser campeón de un grande: trabajar cuando nadie te ve".
La victoria de Rai en Aronimink, un campo que puso a prueba a todos los jugadores, demuestra que, como dijo Rocky, "no importa lo fuerte que golpees, sino lo fuerte que te golpeen y sigas avanzando".
Mənbə: BBC News
