La isla caribeña sufre cortes de luz de hasta 20 horas diarias y una severa escasez de combustible, mientras el gobierno de Donald Trump intensifica las medidas de asfixia económica y política.
La situación se agrava con la reciente imputación a Raúl Castro, expresidente cubano, por el derribo de dos avionetas del grupo anticastrista Hermanos al Rescate en 1996, que causó la muerte de cuatro personas. El actual presidente, Miguel Díaz-Canel, ha calificado las acusaciones de "maniobra política sin base legal alguna", mientras que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha advertido que Cuba supone una "amenaza a la seguridad nacional" y la posibilidad de un acuerdo pacífico es "baja".
En La Habana, los cortes de luz impiden la comunicación y dificultan la vida cotidiana. Ana Rosa Romero, vecina de un bloque de viviendas sociales, relata cómo tuvo que pasar horas junto al cuerpo de su marido fallecido por falta de electricidad para moverlo. "Apenas se puede salir", comenta la exprofesora de filosofía, quien vive con la "incertidumbre de no saber cuándo volverá la luz". La falta de ascensor obliga a muchos, especialmente a los mayores con marcapasos, a permanecer encerrados en sus pisos.

Juana García, encargada del edificio, explica la odisea de subir agua a los vecinos sin electricidad y el riesgo de usar las escaleras a oscuras. "Es una situación muy difícil, estamos pasando tiempos duros y es triste ver este gran edificio sumido en la oscuridad", lamenta, pidiendo paneles solares para paliar la situación.
Mientras tanto, en el barrio de Toledo, se construyen viviendas a partir de contenedores marítimos reutilizados, una solución a la crisis de vivienda que, según críticos, será insoportable por el calor. Orlando Díaz, capataz de la obra y "revolucionario comprometido", defiende la iniciativa como "una solución inteligente" y asegura que "se está al día" con técnicas usadas en otros países.
Díaz participará en una marcha en defensa de Raúl Castro y califica las acusaciones de "vil mentira". Cuestiona por qué no se imputó a Luis Posada Carriles, a quien Cuba acusa de planear el atentado contra un avión cubano en 1973. Aunque consciente de la intervención estadounidense en Venezuela, Díaz se muestra desafiante: "Venezuela es Venezuela, pero Cuba es Cuba, y aquí no nos falta el coraje necesario para afrontar este momento".

Ana Rosa Romero, desde su balcón, recuerda haber visto a Barack Obama y Raúl Castro juntos en un partido de béisbol hace una década. Hoy, contempla la posibilidad de una acción militar estadounidense. "A mi edad, sé que moriré en Cuba. Hemos pasado tantas cosas a lo largo de los años. Y si ahora tenemos que afrontar una invasión, pues supongo que también la afrontaremos", concluye con resignación.


Mənbə: BBC News
