El desfibrilador cardioversor implantable (DCI) que lleva Christian Eriksen en el pecho, y que le salvó la vida tras sufrir una parada cardiorrespiratoria en pleno partido, plantea una pregunta clave: ¿cómo pueden los atletas de élite retomar su carrera tras un episodio así?
El dispositivo, del tamaño de medio teléfono móvil, se implanta bajo la piel y está conectado al corazón mediante unos cables. Su función es administrar una descarga eléctrica para reanudar el ritmo cardíaco si se detectan anomalías o si el corazón deja de latir. "El marcapasos respondió como debía", afirmó el doctor del equipo danés, Morten Boesen, tras el incidente.
La imagen de Eriksen desplomándose en el césped, rodeado por sus compañeros y atendido por los servicios médicos, recordó su anterior colapso en la Eurocopa 2020, un suceso que conmocionó al mundo del fútbol. Pero, ¿qué implica para un deportista de élite seguir compitiendo con un DCI? ¿Cuáles son los riesgos y qué sucede cuando el aparato se activa?
Las causas para necesitar un DCI son variadas: insuficiencia cardíaca, enfermedad coronaria o arritmias, entre otras. La vuelta a la competición es posible, pero "cada caso es individual", explica la doctora Amanda Lahti, especialista en medicina deportiva. "Es una decisión compartida entre el club, el jugador, su agente y los expertos médicos, sopesando riesgos y beneficios". Sin embargo, la última palabra la tiene el deportista, "que rara vez dirá 'basta'".
En Italia, donde Eriksen jugaba para el Inter de Milán, la normativa prohíbe competir a quienes llevan un DCI. En la Premier League inglesa, sin embargo, no existe una prohibición general y se evalúa a cada jugador de forma individual. "No veo ningún riesgo, tengo un DCI y si pasa algo, estoy seguro", declaró el propio Eriksen en 2022. La FIFA y la UEFA permiten la participación de futbolistas con DCI, al igual que la Bundesliga alemana, donde Eriksen ha jugado esta última temporada.
La visión médica sobre el deporte y los problemas cardíacos ha evolucionado. "A principios de siglo, la recomendación era no practicar ningún deporte, ni siquiera de forma recreativa", señala la doctora Lahti. "Pero vimos que muchos atletas que no siguieron ese consejo y compitieron demostraron que el DCI funcionaba incluso mejor de lo esperado". Los dispositivos actuales son muy fiables y toleran el contacto físico, aunque "no hay garantía de supervivencia al 100%".
Para muchos, el temor a que el DCI se active es una preocupación constante. El excricketista inglés James Taylor, que se retiró a los 26 años tras ser diagnosticado con una enfermedad cardíaca genética y llevar un DCI, lo describe como "un amigo que te puede salvar". Él mismo experimentó una descarga: "Fue como una mini explosión en el pecho, me lanzó un metro hacia atrás". A pesar del susto, "funcionó".
Los DCI también pueden sufrir activaciones erróneas. Taylor relata un episodio en Antigua donde el aparato confundió el sonido de la bomba de la piscina con su ritmo cardíaco, provocando una descarga inesperada. "Me sacó disparado del agua", recuerda. Tras consultar con sus médicos, confirmaron que su corazón estaba bien y que había sido un fallo del dispositivo.
A pesar de estos incidentes, Taylor se muestra confiado y practica deportes como el golf o el pádel. "Es un lugar aterrador cuando tu vida puede cambiar en cualquier segundo", admite. "Puede aislarte, porque si se activa, pierdes tu independencia, como no poder conducir". Sin embargo, él ha aprendido a convivir con ello, aplicando la resiliencia adquirida como deportista de élite.
La decisión de volver a competir es profundamente personal. Clive Clarke, exfutbolista que sufrió una parada cardíaca a los 27 años, optó por retirarse. "Sabía que podía jugar a alto nivel, pero no estaba mentalmente preparado para arriesgar", explica. La presencia de fallecimientos en el campo y la responsabilidad familiar le llevaron a colgar las botas, a pesar de ser consciente de la suerte que tuvo al sobrevivir.
Clarke, que lleva tres DCI, considera que la presencia de estos dispositivos en el deporte profesional genera dudas. "No estoy tan seguro de que se deba permitir jugar con un DCI", afirma. "Me preocuparía el impacto en los compañeros y el personal si algo ocurriera. Hay que considerar las consecuencias".
Mənbə: BBC News
