Apple y Google, contra las cuerdas: tres meses para blindar a los menores de imágenes explícitas

El Gobierno británico ha dado un ultimátum a gigantes tecnológicos como Apple y Google: tienen tres meses para implementar medidas que impidan a los menores de 18 años acceder a imágenes de desnudos en sus dispositivos.

La exigencia, planteada por el primer ministro, Sir Keir Starmer, durante la London Tech Week, insta a las compañías a activar funciones de seguridad ya existentes o a actualizar su software para evitar que los niños y adolescentes puedan tomar, enviar o ver contenido sexualmente explícito en sus teléfonos y tabletas. "No es un desafío imposible", afirmó Starmer, confiado en la capacidad innovadora de estas empresas para hallar una solución.

De no cumplir voluntariamente en el plazo estipulado, el Ejecutivo británico advierte que recurrirá a la legislación para obligarles. Las consecuencias podrían ir desde multas hasta, en última instancia, responsabilidades penales para las compañías que incumplan. Estas medidas se aplicarían tanto a dispositivos nuevos como a los ya existentes en el mercado británico, y no afectarían al uso de adultos que verifiquen su edad.

Google ha respondido asegurando su "profundo compromiso con la protección de los menores online" y su voluntad de colaborar con las autoridades británicas para encontrar soluciones efectivas y respetuosas con la privacidad. Apple, por su parte, ya cuenta con sistemas como la verificación de edad y la función "Seguridad en la Comunicación", que alerta a los menores con cuentas infantiles si reciben o envían imágenes con desnudos a través de iMessage, AirDrop y FaceTime, además de ofrecerles recursos de ayuda.

La iniciativa surge en un contexto de creciente preocupación por el abuso sexual infantil online. Según datos del Gobierno, el 91% de los informes sobre abuso sexual infantil registrados en 2024 contenían material autogenerado por los propios menores, y la edad media de exposición a la pornografía se sitúa en los 13 años. Organizaciones como la NSPCC han aplaudido la medida, declarando que "se acabó el tiempo para las grandes tecnológicas".

Sin embargo, no todas las reacciones han sido positivas. Algunos activistas critican que las medidas son insuficientes o que podrían derivar en una vigilancia masiva de internet. "Amenazan con convertir cada teléfono en un dispositivo de vigilancia", ha advertido James Baker, de Platform Power, aunque el Gobierno niega que se trate de vigilancia. Otros, como Silkie Carlo de Big Brother Watch, consideran que son "planes escandalosos que no abordarán las causas subyacentes del daño online" y que podrían requerir "chequeos de identidad para acceder a internet".

Mənbə: BBC News

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