Las empresas indias están protagonizando una oleada de adquisiciones en el extranjero, buscando oportunidades de crecimiento fuera de sus fronteras ante la ralentización de la economía doméstica. Un ejemplo reciente es la compra de Organon & Co., especializada en salud femenina y biosimilares, por parte de Sun Pharmaceuticals por 11.750 millones de dólares, la mayor adquisición exterior de una compañía india en casi dos décadas.
Esta operación se suma a otras destacadas como la compra del fabricante de vehículos Iveco por Tata Motors por 4.400 millones de dólares, la adquisición de la firma de inteligencia artificial Encora por Coforge por 2.350 millones, y la entrada del Grupo Bajaj en la aseguradora Allianz con un 23% de su capital. Según datos de la consultora Grant Thornton, 162 empresas indias invirtieron más de 18.000 millones de dólares en adquisiciones internacionales en 2025, un 34% más que el año anterior.
A diferencia de la anterior ola de compras internacionales de hace dos décadas, liderada por gigantes como el Grupo Tata con adquisiciones icónicas como Jaguar Land Rover, los analistas señalan que las motivaciones actuales son más estratégicas. Las compañías buscan no solo prestigio, sino también acceso a mercados, tecnología y capacidades de desarrollo que serían difíciles de replicar internamente. Este movimiento se produce en un contexto económico complejo para India, marcado por la salida de inversores extranjeros, una desaceleración de la inversión extranjera directa y un débil dinamismo de la inversión privada, a pesar de los incentivos gubernamentales.

Expertos apuntan a que esta expansión exterior refleja tanto una creciente insatisfacción con el entorno de negocios local como la búsqueda de mejores oportunidades de diversificación y desarrollo de capacidades en el extranjero. "Hay mucho dinero indio fluyendo al exterior", comenta Saurabh Mukherjea de Marcellus Investment Managers, quien señala que muchas empresas están estableciendo fábricas en países como Estados Unidos, donde el suelo industrial es más asequible y el acceso a capital circulante es más sencillo.
La tendencia no se limita a las grandes corporaciones. Decenas de empresas más pequeñas también están realizando inversiones directas o adquisiciones de menor calado. Este impulso se ve favorecido por balances empresariales más saneados y un mejor acceso a la financiación global. Las compañías indias buscan activamente mercados, marcas, tecnología, capacidades de I+D y redes de distribución consolidadas que les permitan acelerar su crecimiento. Además, la creciente incertidumbre geopolítica y las tensiones comerciales globales impulsan la necesidad de proteger las cadenas de suministro.
Sin embargo, las adquisiciones en el extranjero no están exentas de riesgos. La compra de Corus Steel por Tata Steel, por ejemplo, se convirtió en una carga para la empresa durante años. Un aspecto llamativo es que muchas de estas grandes operaciones se pagan en efectivo, lo que puede suponer un riesgo financiero considerable. A pesar de ello, se espera que esta tendencia continúe, impulsada por acuerdos de libre comercio y por la preferencia de las nuevas generaciones de empresarios por gestionar activos en divisas fuertes, especialmente ante la depreciación histórica de la rupia frente al dólar.
La expansión exterior se producirá, no obstante, con "prudencia selectiva" en cuanto a grandes inversiones domésticas. India sigue atrapada en un ciclo de débil demanda y escasa inversión privada, agravado por la crisis energética global y los riesgos que la inteligencia artificial generativa plantea para su mercado laboral. Si bien es incierto si se superará la cifra de 18.000 millones de dólares invertidos el año pasado, la tendencia a largo plazo es clara: las empresas indias buscarán diversificarse ante las crecientes incertidumbres económicas, mientras el gobierno intenta desesperadamente frenar la fuga de divisas y atraer capital extranjero para reactivar la economía.
Mənbə: BBC News
