La provincia canadiense de Alberta celebrará un referéndum para decidir si permanece en Canadá o inicia el proceso para separarse. Este plebiscito, que se celebrará el próximo 19 de octubre, supone la prueba de unidad más importante para el país en décadas.
La primera ministra de Alberta, Danielle Smith, anunció la consulta tras la recogida de más de 300.000 firmas por parte de una plataforma ciudadana independentista y otras 400.000 a favor de la permanencia en Canadá. El movimiento independentista, arraigado en la sensación de que Ottawa ignora los intereses de esta rica provincia petrolera, ha ganado fuerza en los últimos tiempos, aunque las encuestas sugieren que la mayoría de los alberteneses votarían en contra de la secesión.
La pregunta que se someterá a votación será: "¿Debería Alberta seguir siendo una provincia de Canadá o debería el Gobierno de Alberta iniciar el proceso legal requerido por la Constitución canadiense para celebrar un referéndum vinculante sobre si Alberta debe separarse de Canadá?". Smith, sin embargo, ha declarado que ella votará a favor de permanecer en Canadá, postura que comparte su gobierno y su grupo parlamentario.

La decisión de convocar el referéndum llega después de que un juez anulara una petición previa para consultar a la ciudadanía, argumentando que las Primeras Naciones no fueron consultadas adecuadamente, lo que vulneraba sus derechos. "Como primera ministra, no permitiré que un error judicial silencie las voces de cientos de miles de alberteneses", afirmó Smith, quien considera que el futuro de la provincia debe decidirse en las urnas y no en los tribunales. "Aplazar este debate solo prolonga una discusión muy emotiva e importante, y silenciar a quienes quieren ser escuchados es injustificable en una sociedad libre y democrática", sentenció.
La unidad de Canadá ya ha estado en jaque en el pasado, especialmente con los dos referéndums de Quebec sobre su independencia, el último en 1995 con un resultado muy ajustado. La ley de Claridad, aprobada tras aquella consulta, establece las reglas para una posible secesión. Si el "sí" a la independencia en Alberta prosperase, se abriría un camino largo e incierto, con negociaciones complejas con el gobierno federal.
El descontento en Alberta, una provincia de cuatro millones de habitantes, se centra a menudo en la gestión de sus recursos naturales, con la percepción de que el gobierno federal obstaculiza la industria petrolera en favor de políticas climáticas. Existe también la creencia de que la provincia aporta más a la nación de lo que recibe.
Smith ha criticado lo que considera una tendencia de Ottawa hacia un "sistema más centralizado al estilo estadounidense" que invade las competencias provinciales. Por su parte, el gobierno federal, a través del ministro de Comercio Interior, Dominic Leblanc, ha reiterado su "firme creencia" en que los intereses de todos los canadienses se sirven mejor trabajando juntos. El líder conservador federal y también albertense, Pierre Poilievre, ha manifestado su apoyo a un "país unido" y su compromiso de "unir a este país en torno a la esperanza".
Mənbə: BBC News
