Rue se mete bolas de droga y las trafica entre Estados Unidos y México. Cassie crea contenido erótico en OnlyFans para pagar las flores de su boda. Nate pierde dedos de manos y pies en escenas de venganza sangrientas y Jules renuncia a su carrera artística para buscar un 'sugar daddy'.
Si 'Euphoria' alguna vez pareció un retrato exagerado pero emocionalmente potente de la adolescencia de la Generación Z, su última temporada ha llevado ese caos a extremos casi surrealistas.
Tras siete semanas polarizando a críticos y redes sociales, la serie concluye este lunes. Algunos espectadores especulan que será un alivio para el reparto principal, a quienes consideran que ya les ha quedado "pequeña". De hecho, muchos fans, que eran adolescentes cuando la serie se estrenó en 2019, afirman que ellos también están listos para pasar página.

Zendaya, Sydney Sweeney y Jacob Elordi, ahora nombres importantes, interpretan a un grupo de jóvenes que navegan por el sexo, la adicción a las drogas, la amistad, el amor y el trauma. La tercera temporada arranca cinco años después de que los personajes terminaran el instituto, adentrándose en una versión mucho más oscura y fracturada de la edad adulta.
Cuando 'Euphoria' se estrenó, se convirtió rápidamente en una de las series definitorias de su generación, pero tras una pausa de cinco años marcada por huelgas, reescrituras y salidas de actores, regresó con una respuesta notablemente más dividida.
En diciembre, antes del estreno de la tercera temporada, el creador Sam Levinson afirmó que "esta es nuestra mejor temporada hasta la fecha". La respuesta de la crítica quizás no lo haya confirmado (tiene una media ponderada de 56% en el agregador Metacritic), pero hasta ahora, las cifras de audiencia son las más altas de la serie.

El primer episodio atrajo a una audiencia estadounidense de más de 12,3 millones de espectadores, mientras que la audiencia global superó los 20 millones, un aumento del 68% respecto al estreno de la segunda temporada en el mismo período, según Warner Bros. Discovery.
'Euphoria' siempre ha sabido generar momentos virales, pero algunos espectadores creen que ciertas escenas de la tercera temporada se han ideado pensando específicamente en memes y redes sociales, en detrimento de los personajes y la trama.
Semanas después de la emisión de los episodios correspondientes, mis propias redes sociales siguen inundadas de montajes y bromas sobre Cassie disfrazada de bebé y Nate diciéndole "has sido una perrita mala, muy mala".

La periodista y escritora Jess Bacon afirma que la serie "es casi cebo para la ira en este punto", argumentando que su aparente afán por los momentos virales ha llevado a "una trama unidimensional" indigna de su dura temática y de su elenco estrella.
Esta temporada, añade, "resulta casi irreconocible" en comparación con las "experiencias adolescentes relatables o que invitan a la reflexión" vistas en los primeros episodios de 'Euphoria'.
La fan Eve Rigby, de 23 años, coincide: "Recuerdo que 'Euphoria' resonaba mucho en mi grupo de amigas porque los personajes parecían una versión más estilizada de nosotras a los 17 años, pero la tercera temporada es más difícil de conectar."

Eve señala que la identidad visual de la serie –"iluminación con tiras LED de neón, looks de ojos con pedrería y atuendos no muy apropiados para eventos comunitarios en pueblos pequeños"– reflejaba la estética que los jóvenes estaban adoptando y, bajo las brillantes imágenes, también abordaba problemas que muchas jóvenes reconocían de sus propias vidas.
"La cosificación de Cassie, el maltrato doméstico de Maddy, la conciencia corporal de Kat, la relación de Jules con hombres mayores y la adicción de Rue reflejaban cosas que las chicas habíamos experimentado o visto en nuestros círculos."
En comparación, Eve considera que la última temporada se siente notablemente más alejada de la realidad.

"Sorprendentemente, la mayoría de nosotros no somos creadores de OnlyFans ni nos secuestra la mafia. Incluso la vida 'normal' de Lexi –un trabajo de 9 a 5 en Warner Bros. mientras vive sola en un apartamento de Los Ángeles– sería un gran chollo para las amigas que me dicen que ven la tercera temporada a través de clips de TikTok en lugar de pagar otra suscripción."
Algunos fans han encontrado las últimas tramas más intensas y Bacon afirma que la brutalidad de la serie la hace "casi insoportable de ver" en ocasiones.
Añade que, si bien sigue abordando temas duros como el trabajo sexual, la misoginia y la cultura 'tradwife', ya no los enfoca con la misma profundidad emocional y "ahora carece del matiz por el que la serie era conocida".
En Vogue, la periodista Daisy Jones criticó lo que describió como la "peculiar y persistente obsesión de la serie con el trabajo sexual", argumentando que el tema se explora de una manera que ahora se siente "anticuada y bidimensional".
Pero en el podcast 'Chicks in the Office', Noah Ives dice que la temporada le está gustando cada vez más y que los últimos episodios, en los que Rue trabaja en secreto para la DEA, Nate es enterrado vivo y Cassie busca cada vez más validación en OnlyFans, le han "entretenido mucho más".
"Que todo el grupo se reúna de nuevo lo hace mucho más interesante y se siente algo como 'Euphoria' otra vez", afirma, aunque añade que la trama sigue siendo "ridícula".
Otro fan dijo que las tramas extravagantes eran "como siempre ha sido" en la serie.
"Que los creadores den el salto gigante de la escuela secundaria a donde están ahora, sin perder el ritmo, es fantástico", añadió.
Muchos fans también han elogiado la actuación en la serie, destacando especialmente a Sydney Sweeney y Zendaya.
Otros espectadores creen que la profundidad emocional de 'Euphoria' sigue intacta, especialmente en su retrato de la adicción.
El terapeuta de adicciones Gonzalo Sánchez argumenta que en las primeras temporadas, el consumo de drogas se "representaba de forma muy estilizada y rápida", pero a medida que la serie ha evolucionado, "ha habido un claro cambio hacia la muestra de las realidades emocionales y psicológicas más profundas de la adicción".
"La serie destaca cada vez más temas muy familiares en el trabajo terapéutico como la vergüenza, el trauma no resuelto y la compleja naturaleza de la recuperación."
Muchas críticas a la serie –acusaciones de priorizar el estilo sobre la sustancia, de glamourizar el trauma y de buscar el espectáculo– estuvieron presentes desde el principio. Pero en 2019, los impactos quizás se sintieron más frescos.
Cuando se estrenó la serie, The Guardian dijo que hacía que 'Skins' "pareciera positivamente victoriana", mientras que Time la calificó como "el primer drama adolescente que explota por completo la estética adormecida por el Xanax que define a la Generación Z".
En Vogue, Jones afirmó que las tramas de la primera temporada, como la filtración de fotos íntimas de Kat (Barbie Ferreira), se sintieron "pertinentes y perspicaces", ya que esto ocurrió antes de que plataformas como OnlyFans irrumpieran en la cultura popular.
La fascinación continuada de Levinson por esos temas ahora parece "no solo tardía, sino ligeramente vergonzosa", añade.
James Kirkham, estratega de marca y comentarista cultural, coincide en que los temas que una vez hicieron que 'Euphoria' se sintiera culturalmente definitoria son ahora más comunes.
"La conversación cultural que manteníamos en 2019 sobre identidad, 'queerness', salud mental, es ahora la conversación que todo el mundo tiene en todas partes, por lo que la serie ya no se siente como una frontera."
Cree que la velocidad vertiginosa de la cultura online ha cambiado fundamentalmente la forma en que las audiencias interactúan con la televisión enfocada a jóvenes.
"La brecha de cuatro años es la verdadera culpable porque, en el tiempo de las redes sociales y el streaming, cuatro años es como un cambio sísmico o geológico, por lo que las audiencias que se enamoraron de la primera temporada como estudiantes de último curso son ahora graduados."
Kirkham también señala que la propia cultura de internet se ha fragmentado desde las primeras temporadas de 'Euphoria', lo que hace más difícil que una sola serie de televisión domine de la misma manera y "la comunidad en las redes sociales ahora apenas existe en un sentido colectivo significativo".
Se han trazado comparaciones frecuentes entre 'Euphoria' y 'Skins', la serie centrada en jóvenes que se volvió enormemente influyente en los 2000 antes de que las temporadas posteriores lucharan por mantener la misma relevancia cultural.
Kirkham dice que es casi inevitable que los dramas juveniles modernos pierdan relevancia con el tiempo y "el milagro es cuando un programa juvenil triunfa incluso una vez".
"Esperar que lo haga dos veces, en un clima cultural diferente, con los mismos guionistas, siempre es difícil."
Mənbə: BBC News
