Escocia pide vía libre para otro referéndum de independencia

Los diputados escoceses votarán hoy una moción que pretende iniciar los trámites para la celebración de un segundo referéndum sobre la independencia de Escocia.

El primer ministro, John Swinney, solicitará formalmente al parlamento que pida al gobierno británico la transferencia de competencias necesaria para poder convocar una consulta de este tipo. El gobierno escocés ha programado un debate titulado "Ambiciosos para Escocia", donde Swinney expondrá su plan quinquenal.

La votación, que se espera que salga adelante con el apoyo de más de 70 diputados independentistas, se produce a pesar de que el primer ministro británico ha reiterado su negativa a autorizar la consulta. Swinney anunció esta iniciativa tras comprometerse a debatir la cuestión en la primera jornada parlamentaria después de la formación del nuevo gobierno.

La moción que se votará este martes reconoce el "contundente mandato democrático para una reforma audaz y ambiciosa respaldada por el pueblo de Escocia en las elecciones generales escocesas". Además, insta al gobierno del Reino Unido a emitir una orden bajo la Ley de Escocia de 1998 para ceder al parlamento escocés las facultades necesarias para celebrar un referéndum sobre la independencia.

Durante la campaña electoral, Swinney vinculó una mayoría del SNP a la celebración de un nuevo referéndum, aunque su partido no alcanzó esa mayoría absoluta. No obstante, el primer ministro ha declarado que considera "perfectamente concebible" la celebración de una votación sobre la constitución en los próximos dos años.

La viceprimera ministra, Jenny Gilruth, ha destacado que la petición se produce en un momento en que el parlamento escocés cuenta con "el mayor número de diputados independentistas jamás elegido", sumando los escaños del SNP y los Verdes. "Este gobierno del SNP se pone en marcha para cumplir lo prometido", afirmó Gilruth, añadiendo que "con el mayor número de diputados independentistas jamás elegido, el mandato para un referéndum no podría ser más claro, y es democráticamente insostenible que Westminster se niegue a escuchar el veredicto del pueblo de Escocia".

Para que un segundo referéndum de independencia sea legal, necesitaría la aprobación del gobierno del Reino Unido. Sin embargo, el primer ministro, Sir Keir Starmer, ha manifestado que no contempla la posibilidad de otra consulta durante su mandato. Un portavoz de Downing Street ya había señalado previamente que el gobierno británico "no apoya la independencia ni otro referéndum".

Mientras el SNP y los Verdes escoceses abogan por la independencia, el resto de los partidos se oponen. A pesar de que la victoria mayoritaria del SNP era el escenario que Swinney había planteado inicialmente como catalizador para un nuevo referéndum, el líder escocés decidió seguir adelante con su plan independientemente de si obtenía o no esa mayoría.

En sus planes para los primeros 100 días de gobierno, Swinney prometió someter a votación la demanda de competencias para convocar una nueva consulta. Tras los resultados electorales, ha reformulado su argumento, sosteniendo que la mayor mayoría proindependentista de Holyrood no puede ser ignorada. Sin embargo, parece poco probable que esto influya en el gobierno británico, cuyos ministros ya han indicado su intención de no acceder a otro referéndum, y que además se encuentra inmerso en la incertidumbre sobre el futuro del propio primer ministro.

Mənbə: BBC News

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