En una húmeda noche de domingo en Boston, el legendario Fenway Park, hogar de los Red Sox, se convirtió en un escenario insólito. Mientras el equipo local luchaba en el campo, un sonido inconfundible rompió la monotonía: miles de aficionados escoceses entonando a pleno pulmón el 'Yes Sir, I Can Boogie'. Un espectáculo que dejó boquiabiertos a los presentes y que quedará grabado en la memoria de todos.
La ciudad de Boston se ha visto invadida por la marea escocesa con motivo del Mundial, una peregrinación que muchos de ellos jamás pensaron vivir. La 'Tartan Army', como se conoce a sus seguidores, ha sido recibida con los brazos abiertos, como un familiar reencontrado. Tras la victoria de su selección contra Haití, la fiesta se trasladó a Fenway Park para una noche de celebración escocesa, con los Red Sox enfrentándose a los Rangers de Texas.
Lo que comenzó como una idea promocional del director de estrategia de los Sox, Travis Pollio, quien estimaba unos 4.000 escoceses, se convirtió en una auténtica invasión. De los 32.000 espectadores, una cifra cercana a los 12.000 eran seguidores de Escocia, haciendo que el ambiente recordara más al estadio Hampden Park que al icónico Fenway. Los aficionados recibieron camisetas especiales de los Red Sox con motivos escoceses, y los icónicos 'mascotas' del equipo aparecieron ataviados con trajes escoceses.
La noche estuvo llena de momentos memorables: desde el himno escocés cantado a capella hasta la sorpresa de ver a miles de personas bailando al ritmo de 'Loch Lomond' mientras el organista del estadio mostraba un cartel de 'No Scotland, No Party'. Incluso hubo una pedida de mano en directo en la pantalla gigante. A pesar de la derrota de los Red Sox por 6-4, la jornada fue un triunfo de la camaradería y la pasión por el deporte, demostrando que la unión entre aficiones puede crear momentos mágicos e inolvidables.
Mənbə: BBC News
