El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, ha asegurado que las negociaciones con Irán para poner fin al conflicto bélico entre ambos países están avanzadas y que podría alcanzarse un acuerdo este lunes. "Tenemos algo bastante sólido sobre la mesa", afirmó Rubio, aunque matizó que "todavía es un trabajo en progreso".
Estas declaraciones llegan después de que el presidente Donald Trump instruyera a los negociadores a "no precipitarse en un acuerdo", a pesar de haber sugerido previamente que uno estaba cerca. Según informaciones, el pacto incluiría una extensión del alto el fuego de 60 días, la reapertura del Estrecho de Ormuz y un plan para futuras negociaciones sobre el programa nuclear iraní. La noticia ha provocado una caída en los precios del petróleo y un repunte en las bolsas asiáticas.
Rubio, que se encontraba de visita en la India, explicó que la clave del posible acuerdo reside en la capacidad de Irán para reabrir el Estrecho de Ormuz, una vía fluvial por la que transita el 20% del petróleo y gas natural licuado mundial y que Irán había bloqueado. No obstante, advirtió de que "no hay que leer demasiado" en la situación, ya que "lleva tiempo recibir respuesta de Irán". La inteligencia estadounidense, según la cadena CBS, cree que el líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, se encuentra oculto, lo que dificulta la comunicación y retrasa las conversaciones.
Por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, declaró este fin de semana que ambas partes estaban "muy cerca y muy lejos" de un acuerdo. Los medios estadounidenses apuntan a que el pacto no sería un acuerdo definitivo, sino que dejaría cuestiones espinosas, como el alivio de sanciones, la liberación de fondos iraníes congelados y las demandas de Washington para que Irán frene sus ambiciones nucleares, para negociaciones posteriores.
El posible acuerdo ha generado división entre los republicanos. Senadores como Ted Cruz y Roger Wicker han criticado duramente la propuesta, calificándola de "error desastroso" y argumentando que un alto el fuego de 60 días anularía los logros militares. Lindsey Graham, un estrecho aliado de Trump, también ha expresado su preocupación por que Irán pueda ser percibido como una potencia dominante en la región. Trump, sin embargo, ha respondido desestimando las críticas y asegurando que, si llega a un acuerdo con Irán, "será uno bueno y adecuado".
El conflicto se inició el 28 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que provocó represalias iraníes contra Israel y aliados de EEUU en el Golfo, además del cierre del Estrecho de Ormuz. Tras un alto el fuego a principios de abril, Estados Unidos estableció un bloqueo de los puertos iraníes, que Trump ha declarado que se mantendrá "en pleno vigor y efecto hasta que se alcance, certifique y firme un acuerdo".
Trump reiteró en redes sociales que Irán "debe entender" que no puede desarrollar armas nucleares, mientras que Teherán insiste en que su programa nuclear tiene fines pacíficos. Algunos medios estadounidenses sugieren que el acuerdo podría incluir la entrega por parte de Irán de su uranio altamente enriquecido. Al inicio de la guerra, se estima que Irán poseía unos 440 kg de uranio enriquecido al 60%, una cantidad cercana al 90% necesario para fabricar un arma nuclear. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, afirmó que su país está "listo para asegurar al mundo que no buscamos un arma nuclear".
Mənbə: BBC News
