El presidente del Parlamento de Senegal, El Malick Ndiaye, ha presentado su dimisión pocos días después de que el mandatario del país, Bassirou Diomaye Faye, destituyera a su mentor y hasta ahora primer ministro, Ousmane Sonko, y disolviera el Gobierno.
La renuncia de Ndiaye ha avivado las especulaciones sobre posibles maniobras para ofrecer el puesto vacante de presidente del legislativo a Sonko, en un gesto de desafío a Faye por parte de los partidarios del ex primer ministro.
La actual crisis senegalesa se produce tras meses de tensión creciente entre Sonko y Faye. En un comunicado emitido el domingo, Ndiaye explicó que su decisión de dimitir respondía a una "profunda reflexión" sobre el "sentido de Estado". "En las responsabilidades públicas, al igual que en las pruebas de la vida nacional, hay momentos en que el interés del país exige priorizar la integridad, el discernimiento y el sentido del deber", añadió.

Los diputados han sido convocados a una sesión extraordinaria para el martes, con el objetivo de facilitar el regreso de Sonko al parlamento y elegir a un nuevo presidente de la cámara. Sonko, líder del partido Pastef, encabezó la lista de su formación en las elecciones legislativas de 2024. A pesar de ser elegido, renunció a su escaño para continuar como primer ministro. "Me quedo en la oficina del primer ministro. Presenté mi carta de dimisión como miembro del parlamento", declaró Sonko hace dos años. Ahora, tras el fin de su mandato gubernamental, parece que regresará a la cámara, donde sus seguidores esperan que aspire a la presidencia del parlamento.
Analistas advierten que la salida de Sonko y su posible ascenso a la cúspide del poder legislativo podría limitar significativamente la autoridad de Faye si no cuenta con el apoyo parlamentario. El partido Pastef ya ostenta una mayoría absoluta en el legislativo, un factor que, según muchos, podría complicar la capacidad de Faye para impulsar políticas o reformas.
El país está a la espera del nombramiento de un nuevo primer ministro, pero persiste la incertidumbre sobre si el proceso de aprobación parlamentaria será fluido. Los legisladores disponen de un plazo de hasta tres meses para ratificar al candidato propuesto.

Por otro lado, el presidente no puede disolver el parlamento hasta, al menos, dos años después de las últimas elecciones. Esto significa que cualquier intento de poner fin prematuramente al mandato de los diputados antes de noviembre de este año sería considerado nulo.
La brecha entre Faye y Sonko aumenta la incertidumbre sobre el futuro político de esta nación de África Occidental, endeudada y con un historial de disputas por el liderazgo. El ex primer ministro, de 51 años, goza de un enorme respaldo popular, especialmente entre la juventud. Durante su etapa como legislador de la oposición, se ganó fama por desafiar enérgicamente las políticas del expresidente Macky Sall, una actitud que también ha mostrado hacia su antiguo jefe, Faye.
Sonko casi con toda seguridad habría asumido la máxima magistratura si no hubiera sido inhabilitado para presentarse a las elecciones presidenciales de 2024 debido a una condena por difamación. Queda por ver hasta dónde llegará su separación política de Faye y qué implicaciones tendrá para Senegal, una nación que anteriormente fue elogiada por su liderazgo joven y dinámico.

Mənbə: BBC News
