La epidemia de Ébola en la República Democrática del Congo está planteando enormes desafíos para las organizaciones de ayuda médica, según ha advertido una destacada responsable humanitaria.
Kate White, jefa de programa de la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) y que se dirige a la zona afectada, ha expresado su "profunda preocupación por la incapacidad de hacer llegar los recursos necesarios" al país. Tres voluntarios de la Cruz Roja fallecieron este mes, siendo las primeras víctimas conocidas del brote en el Congo, y se cree que se contagiaron al manipular cadáveres.
La epidemia ha provocado ya más de 200 muertes sospechosas y más de 850 casos. White, que voló desde Manchester como parte de un esfuerzo internacional de ayuda, subrayó la "necesidad imperiosa de garantizar que contamos con todas las medidas de protección necesarias". La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado la emergencia de salud pública de importancia internacional, alertando de que la enfermedad podría estar propagándose más rápido de lo previsto.

Actualmente no existe una vacuna aprobada contra esta cepa del Ébola, aunque hay tratamientos experimentales en desarrollo. Tampoco hay fármacos específicos, lo que dificulta el tratamiento de la enfermedad. White, con experiencia previa en epidemias de Ébola en África, lamentó que "después de tantos años de brotes, sigamos sin contar con contramedidas médicas integrales (tratamientos, vacunas, pruebas diagnósticas de rápida implementación) dice mucho del estado actual del mundo".
La responsable también mostró su inquietud por el impacto del cierre del espacio aéreo en el transporte de personal sanitario y material a las zonas afectadas. "El volumen puro de lo que necesitamos introducir ahora mismo es masivo", afirmó. Asimismo, recalcó la necesidad de "mejorar la capacidad de confirmar casos en todas las áreas geográficas afectadas, para evitar que personas sanas permanezcan en centros de tratamiento o para poder dar de alta a los recuperados lo antes posible y que regresen a sus familias, algo que aún no hemos logrado".
El Ébola es una enfermedad rara pero mortal causada por un virus que normalmente infecta a animales. Los brotes en humanos pueden originarse por el consumo o manipulación de animales infectados. Los síntomas, que aparecen entre dos y 21 días después de la exposición, son similares a los de la gripe o la malaria: fiebre, dolor de cabeza y cansancio. A medida que la enfermedad progresa, aparecen vómitos y diarrea, pudiendo derivar en fallo multiorgánico y, en algunos casos, hemorragias internas y externas. El virus se transmite por contacto directo con fluidos corporales infectados, como sangre o vómito.

A diferencia de brotes anteriores, más pequeños y localizados en zonas rurales, la urbanización ha acercado a poblaciones más grandes a los reservorios naturales del virus, aumentando el riesgo de transmisión. El brote actual es especialmente complejo por tratarse de una cepa rara para la que no hay vacuna y por afectar a una zona en conflicto. "Este brote ha estado activo durante un tiempo considerable antes de ser detectado, lo que significa que no comprendemos completamente las cadenas de transmisión", concluyó White, "y cuando no se comprenden, es mucho más difícil controlarlo."


Mənbə: BBC News
