El joven debutante Sonny Baker ha conquistado a todos en su primer día como jugador de cricket en un partido de Test contra Nueva Zelanda. Tras su primera toma de 'wicket' (eliminación de un bateador rival), Baker, de 23 años, demostró su carisma en la rueda de prensa posterior, donde incluso se le sugirió cantar una canción, algo que estuvo a punto de hacer. El seleccionador inglés, Brendon McCullum, ya ha vaticinado que Baker "va a ser un jugador que el país apoyará de verdad".
El segundo día del partido contra Nueva Zelanda no fue solo su debut en Test, sino su mejor actuación hasta la fecha. A pesar de un inicio complicado en su carrera internacional, con cifras poco alentadoras en sus anteriores apariciones, Baker logró dos 'wickets' en 15 'overs', ayudando a limitar a Nueva Zelanda a 291-7. Lo más importante, sin embargo, fue que lo hizo siendo él mismo: con su peculiar carrera de aproximación, sus gestos y su energía contagiosa.
"¡Ha sido genial, se nota, ¿verdad?", respondió Baker al ser preguntado por su día. "Estoy muy agradecido por tener un debut que refleje mi nivel actual. Mi mayor aprendizaje de mi debut en Irlanda fue que sentí que no estaba siendo yo mismo". Su primer 'wicket' llegó en su séptimo 'over', rompiendo una racha de 17 'overs' sin eliminar a ningún rival. A pesar de la presión, Baker se mostró fiel a su estilo: "Soy el que más monta el numerito. Me gusta meterme en el partido, hacer ruiditos si la bola roza el bate, mostrar mi emoción, seguir la jugada hasta el final. Así soy yo y he decidido ser auténtico".
A diferencia de otros compañeros que se enteraron de su debut a última hora, Baker tuvo un par de días para prepararse. Es un jugador metódico, que toma notas detalladas, no solo sobre el juego, sino también sobre cómo gestionar la presión de un debut en la élite. "Anoche me costaba comer, y la nutrición es clave para un lanzador rápido", confesó. "Esta mañana sentí la ansiedad crecer en mi estómago. Fui sincero con la gente, les dije que estaba bastante nervioso. Pero una vez que empiezas a calentar, todo desaparece y te metes en faena".
Con tres debutantes en el equipo inglés por primera vez en nueve años, el momento de recibir las gorras fue especialmente emotivo. Baker, un apasionado del lanzamiento rápido, recibió la suya de manos del exjugador Steven Finn. "La entrega de la gorra fue lo más emotivo, ver lo orgullosos que estaban mis padres", admitió. "Intenté no emocionarme delante de los compañeros, pero me costó un poco".
Tras su primer 'wicket', Baker, quizás superado por la emoción, se dirigió brevemente en la dirección equivocada, pero pronto corrigió y fue ovacionado por el público. "Fue algo especial", dijo. "En los T20, con la música, no se siente tanto al público. Aquí, con el silencio y solo una trompeta, sientes de verdad el apoyo de la grada".
El debut de Baker se produce en un contexto inusual para el cricket inglés, marcado por la ausencia de su capitán y otras circunstancias. A pesar de ello, el equipo se mostró unido y optimista. "La verdad es que ha sido genial", añadió Baker. "Los compañeros han intentado dejar todo eso atrás y centrarse en la situación actual. La relajación del ambiente ayuda mucho a calmar los nervios". Al finalizar su jornada, Baker se retiró para ver el Mundial de fútbol, demostrando que, a pesar de la intensidad del cricket, también hay espacio para otras pasiones.
Mənbə: BBC News
