Rousey regresa por todo lo alto: 15 segundos bastan para someter a Carano

Ronda Rousey ha vuelto a la acción por la puerta grande, demostrando que el tiempo no ha hecho mella en su leyenda. La luchadora estadounidense ha sometido a Gina Carano con su clásica llave de brazo (armbar) en apenas 15 segundos, en un combate muy esperado que marcaba su regreso tras una década alejada de las MMA.

A sus 39 años, Rousey no ha mostrado signos de su larga ausencia, logrando el tipo de victoria que la catapultó a ser una de las figuras deportivas más reconocidas a nivel mundial. Este triunfo, el número 13 de su carrera en 15 combates, supone su décima sumisión por armbar, una cifra que refrenda su dominio en esta especialidad.

Antes del combate, Rousey expresó su deseo de "reescribir su final en el deporte" y reconoció que no podía imaginar un cierre mejor que enfrentándose a su "heroína". "Gina me introdujo en las MMA, es la única persona que podía traerme de vuelta. Es mi ídolo", declaró emocionada, agradeciendo a Carano por haberle mostrado "dónde estaba su hogar" y por haber "cambiado su mundo".

La velada, celebrada en el Intuit Dome de Los Ángeles bajo la promoción de Most Valuable Promotions (MVP) y siendo la primera de MMA retransmitida por Netflix, ha sido confirmada por Rousey como su última aparición en el octágono, descartando así cualquier posibilidad de continuar compitiendo.

Rousey, pionera y una de las grandes estrellas de las MMA, se convirtió en la primera mujer fichada por la UFC en 2012, donde protagonizó una etapa de dominio absoluto con seis defensas de título. Sin embargo, su carrera en la UFC terminó de forma agridulce tras sus derrotas ante Holly Holm y Amanda Nunes, lo que la llevó a retirarse en 2016.

Por su parte, Carano fue una figura clave que abrió el camino a las mujeres en las MMA, llegando a protagonizar junto a Cris Cyborg el primer evento principal femenino en 2009. La propia Carano, de 44 años y alejada del deporte 17 años, confesó que este combate "le salvó la vida" tras superar problemas de salud física y mental.

Aunque las críticas cuestionaban la competitividad del duelo dada la prolongada inactividad de Carano, Rousey estuvo a la altura de las expectativas. Ambas luchadoras fueron recibidas con gran expectación, aunque el ambiente se tornó especialmente emotivo cuando la anunciadora dio la bienvenida a Rousey "a casa".

La retirada de Rousey de la UFC en 2016 se debió a conmociones cerebrales recurrentes, lo que la llevó a desarrollar un estilo de lucha agresivo y enfocado en finalizar los combates rápidamente para evitar daños en la cabeza. Ella misma lo describió como "el estilo de lucha más eficiente que jamás ha existido", y su victoria ante Carano es un claro ejemplo de ello.

Nada más sonar la campana, Rousey buscó el derribo y, tras una rápida transición, ejecutó la llave de brazo que forzó la sumisión de Carano. "Esperaba salir lo más ilesa posible porque no quería hacerle daño. Por suerte, fue un hermoso arte marcial, eso es lo que es, es un arte", comentó Rousey tras el combate.

Carano, que sufrió la segunda derrota de su carrera de nueve combates, se levantó inmediatamente riendo, y ambas luchadoras compartieron un emotivo abrazo. "No podría haberlo terminado mejor. Quiero tener más hijos y tengo que ponerme a ello", añadió Rousey, confirmando sus planes familiares.

Rousey considera que este evento podría ser un punto de inflexión en las MMA, con potencial para desafiar el dominio de la UFC si se celebran eventos regulares bajo esta nueva plataforma. En declaraciones previas a la BBC, Rousey había manifestado que "no estaría aquí si la UFC pagara mejor a sus luchadores", criticando la política de salarios de la organización y abogando por alternativas para los deportistas.

Durante la retransmisión, el excampeón de peso pesado de la UFC, Jon Jones, también señaló las restricciones de los contratos de la UFC, poniendo como ejemplo la dificultad de un combate contra Francis Ngannou debido a su vinculación con la organización. La UFC, por su parte, pareció reaccionar al anuncio del combate entre Conor McGregor y Max Holloway durante la misma velada, una estrategia que Jake Paul, promotor del evento, calificó como un intento de "colgarse de su éxito".

La diferencia en la distribución de ingresos entre la UFC y el boxeo es notable: mientras en la UFC menos del 20% de los ingresos se destina a los luchadores, en el boxeo esta cifra puede alcanzar el 60%. Las bolsas reveladas para este evento muestran un mínimo de 28.800 libras (40.000 dólares) para cada luchador, mientras que Rousey se embolsó 1,7 millones y Ngannou 1,1 millones, cifras muy superiores a las que la UFC suele ofrecer a sus luchadores de nivel inicial.

Mənbə: BBC News

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