En un parque de Tokio, John Deng, un padre de origen hongkonés afincado en Japón desde hace 22 años, escucha la risa de otros niños mientras sus propios hijos, un niño de ocho años y una niña de diez, están ausentes. Deng anhela los momentos cotidianos que compartía con ellos, una vida que se desmoronó cuando su matrimonio terminó y su expareja se llevó a los niños sin previo aviso.
Su historia, lamentablemente, no es una excepción en Japón. Durante décadas, el divorcio en el país asiático ha implicado a menudo la completa desaparición de uno de los progenitores de la vida de los hijos. El sistema de custodia única, que otorgaba derechos legales exclusivamente a uno de los padres, forzaba al otro a desaparecer, a menos que el progenitor custodio lo permitiera. Sin embargo, Japón se prepara para un cambio histórico.
A partir del 1 de abril de 2026, una reforma del Código Civil permitirá a las parejas divorciadas compartir la custodia de sus hijos. Hasta la aprobación de esta enmienda en 2024, Japón era el único país del G7 que no reconocía legalmente la custodia compartida, una medida que busca priorizar el interés superior de los menores, tal como señalan abogados internacionales.

Deng, que solo puede ver a sus hijos unas pocas horas al mes bajo supervisión y sin contacto entre visitas, describe la impotencia y la rabia que sintió al perder a sus hijos. "Significan el mundo para mí", confiesa. La nueva ley de custodia compartida, que entra en vigor en 2026, ofrece una luz de esperanza para padres como él, que se sienten desconectados de sus hijos, marcando uno de los cambios más significativos en la legislación familiar japonesa en décadas.
Las estadísticas reflejan la magnitud del problema: en 2024, casi el 38,5% de los matrimonios en Japón terminaron en divorcio, afectando a más de 164.000 niños menores de 18 años. En la mayoría de los casos (más del 86%), la custodia recayó en la madre, mientras que la custodia compartida era una rareza. La nueva ley reconoce los beneficios de mantener el vínculo con ambos progenitores y busca una distribución más equitativa de las responsabilidades parentales.
"Estoy 100% seguro de que es un buen cambio para nuestra sociedad, especialmente para los niños", afirma Seiya Saito, abogado familiar en Tokio. "Para aquellos que se llevan bien y pueden tomar decisiones juntos, tener la opción de la custodia compartida es un gran paso adelante". Este cambio también responde a la baja natalidad y al envejecimiento de la población, impulsando medidas de apoyo a las familias y reduciendo la carga de los padres solteros.

No obstante, la reforma no está exenta de controversia. Organizaciones como la Red de Refugios para Mujeres de Japón advierten que la custodia compartida podría poner en mayor riesgo a víctimas de violencia doméstica o abuso, forzando un contacto continuado con exparejas abusivas. "Existe el riesgo de que quienes sufren violencia doméstica o abuso infantil no puedan escapar", alerta Chisato Kitanaka, codirectora de la red.
Casos como el de Taro Suzuki y su madre Ryo (nombres ficticios por seguridad) ilustran estos temores. Taro, ahora mayor de edad, recuerda el trauma de ver a su madre sufrir maltratos. Ryo, que relata episodios de asfixia y agresiones físicas por parte de su exmarido, teme que la nueva ley facilite que él solicite la custodia compartida de su hija de 15 años, volviendo a una situación de ansiedad y posible contacto forzado.
Aunque existen protecciones legales para casos de violencia o riesgo para el bienestar del menor, con la obligación de que el tribunal elija la custodia única si se demuestra el maltrato, Ryo duda de la efectividad de estas medidas. "En mi experiencia, rara vez había señales físicas de abuso porque mi exmarido era muy cuidadoso", comenta, preocupada por si los tribunales exigirán pruebas contundentes.
La ley se encuentra ahora en un delicado equilibrio entre proteger a los progenitores vulnerables y preservar la relación de los hijos con ambos padres. Mientras tanto, en el parque, Deng mantiene la esperanza de que la nueva normativa le permita volver a formar parte de la vida cotidiana de sus hijos, un derecho fundamental que considera que ningún padre debería verle negado.
Mənbə: BBC News
