¿Cuándo ganará África su primer Mundial?

La gesta de Marruecos en Qatar 2022, alcanzando las semifinales, ha reavivado la vieja aspiración de ver a una selección africana levantar la Copa del Mundo. Un sueño que, a pesar de los avances, sigue pendiente.

"Si hay algo que quiero ver antes de ir al cielo o al infierno es que una nación africana gane el Mundial, porque es un torneo que amamos con pasión en África", declaraba recientemente Sunday Oliseh, exjugador nigeriano y campeón olímpico en 1996. A sus 51 años, aún espera ver ese hito igualado en la máxima competición futbolística.

Desde 1930 se han disputado 22 ediciones del torneo, con 49 selecciones de 13 países africanos participando. Sin embargo, el mejor resultado hasta la fecha había sido alcanzar los cuartos de final, algo que lograron Camerún en 1990, Senegal en 2002 y Ghana en 2010. La predicción de Pelé, que en los años 70 auguró que un equipo africano ganaría el Mundial antes del año 2000, aún no se ha cumplido.

El éxito marroquí en Qatar, superando a Bélgica, España y Portugal, se atribuye en gran medida a la inversión a largo plazo impulsada por el rey Mohamed VI. La creación de una academia y un complejo de entrenamiento de 65 millones de dólares, inaugurados en 2009 y 2019 respectivamente, han sido clave para consolidar a los 'Leones del Atlas' como la principal potencia del continente. "Marruecos ha creado un modelo a seguir, basado en años de inversión en fútbol base y academias", explica William Troost-Ekong, excapitán de Nigeria. "Se trata de estructura, planificación e inversión gubernamental. Han invertido tiempo, esfuerzo y dinero con una visión clara de progreso y consistencia en todas las categorías inferiores".

La Confederación Africana de Fútbol (CAF) también está intentando impulsar las finanzas de las federaciones y clubes, aumentando los premios en la Copa de África de Naciones (CAN) y las competiciones continentales, además de invertir en campeonatos escolares. "Un país africano será campeón del mundo", vaticina el presidente de la CAF, Patrice Motsepe. "Es hacia donde trabajamos y en lo que invertimos, y confiamos en que sucederá". Claude Le Roy, con amplia experiencia dirigiendo selecciones africanas, coincide en la importancia de la cantera: "Si queremos tener selecciones de alto nivel de forma permanente en África, hay que trabajar con las categorías inferiores. Esa es la base de todo".

Históricamente, la representación africana en los Mundiales ha sido limitada. El colonialismo restringió las oportunidades, y hasta los años 50 y 60 no empezaron a independizarse las naciones. En las primeras ocho ediciones, Egipto fue el único representante. África boicoteó la edición de 1966 por la falta de una plaza directa. En los años 70, solo una selección africana participaba, frente a las nueve europeas o tres sudamericanas. Las plazas aumentaron progresivamente: dos en 1982, tres en 1994 y cinco a partir de 1998 con la ampliación a 32 equipos. Para el Mundial de 2026, con 48 selecciones, el continente tendrá su mayor representación con nueve plazas directas y la posibilidad de una más a través de repesca.

El capitán de Sudáfrica, Ronwen Williams, considera que el próximo Mundial será "un momento maravilloso" para el fútbol africano. "Hemos ido creciendo: las ligas, la CAF, la Champions League africana, la CAN… todo ha mejorado enormemente. Que tantos países compitan al máximo nivel es increíble". Tanto él como Troost-Ekong creen que la mayor presencia y el nuevo formato del torneo, con más equipos pasando de grupos, beneficiarán el rendimiento africano. "Hacerlo más accesible será clave a largo plazo para que los equipos sean más competitivos. Necesitan esa exposición para mejorar y acostumbrarse a la presión", afirma Troost-Ekong.

El 'fuga de talentos' hacia Europa se ha revertido en parte. El continente ahora aprovecha sus extensas diásporas. Jugadores formados en academias europeas, como Yassine Bounou, Achraf Hakimi o Brahim Díaz, han elegido representar a Marruecos. Cabo Verde y la RD Congo también han recurrido a sus comunidades en el extranjero. "El reclutamiento es masivo", señala Gabriel Zakuani, exjugador congoleño. "Hay que hacerles creer en tu proyecto. Quizás no puedan jugar para Inglaterra, Bélgica o Francia, pero sí pueden llegar al Mundial". El caso de Axel Tuanzebe, que tras pasar por las categorías inferiores de Inglaterra acabó marcando el gol que clasificó a RD Congo, es el ejemplo perfecto de esa "historia de cuento de hadas".

El éxito marroquí en Qatar ha inspirado a todo el continente. "Lo que hizo Marruecos fue el pistoletazo de salida para que creyéramos que podíamos llegar lejos", asegura Williams. "Empieza con esa creencia, y luego hay que salir y rendir". El delantero senegalés Iliman Ndiaye es contundente: "No iría al Mundial solo para ser turista. Lo que hizo Marruecos debería inspirar a todos los equipos africanos".

A pesar de la inversión, la mayor representación y la confianza renovada, la suerte sigue siendo un factor. Senegal cayó eliminada por gol de oro en 2002 y Ghana, en 2010, vio cómo Asamoah Gyan estrellaba un penalti contra el larguero en el último minuto de la prórroga de cuartos de final contra Uruguay, para luego caer en la tanda de penaltis. "Ha habido mucho progreso", comenta Michael Essien, exjugador ghanés. "Lo único que falta es suerte. Hay que seguir creyendo y esperar que algún día suceda".

Marruecos y Senegal, octava y decimocuarta en el ranking FIFA respectivamente, parten como las principales bazas africanas, aunque ambas comparten grupos complicados. Si el continente vuelve a quedarse corto, en 2030 tendrá la ventaja de jugar en casa, con Marruecos como coanfitriona junto a Portugal y España, y con la esperanza de albergar la final. La distancia con las potencias mundiales se ha reducido, y el momento de ver a un campeón africano, y a sus héroes convertirse en leyendas panafricanas, parece cada vez más cercano.

Mənbə: BBC News

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