El verano de cricket en Inglaterra arranca con más incógnitas que nunca tras la decepción de las Ashes. La serie contra Nueva Zelanda y Pakistán, que comienza este jueves en Lord's, cobra una importancia especial después de los resultados adversos.
En 2014, tras un contundente 5-0 contra Australia, el equipo vivió una profunda renovación. Ahora, la situación es distinta: no hay despidos sonados ni cambios drásticos de jugadores, sino más bien un "reajuste" y una "ligera reprimenda".
Zak Crawley es la baja más destacada, aunque se espera que vuelva a vestir la camiseta inglesa. Se plantea si un cambio de posición al medio orden le beneficiaría. Mientras la apertura la ocupará Emilio Gay, el equipo cuenta con hasta ocho opciones de lanzamiento en una plantilla de 15, incluyendo al capitán Ben Stokes. Una lista sorprendentemente amplia para el primer partido, sobre todo considerando que han tenido casi cinco meses desde el fin de las Ashes para planificar.
Como jugador, siempre preferí tener las ideas claras antes de un partido. Una plantilla más reducida, de unos 12, significaba saber con quién competías por el último puesto de lanzador. Ahora, con una plantilla tan grande, se percibe cierta incertidumbre.
La plantilla para el primer test contra Nueva Zelanda incluye a Ben Stokes, Rehan Ahmed, Gus Atkinson, Sonny Baker, Shoaib Bashir, Jacob Bethell, Harry Brook, Ben Duckett, Matthew Fisher, Emilio Gay, James Rew, Ollie Robinson, Joe Root, Jamie Smith y Josh Tongue. Ollie Robinson ha regresado y ha sido descrito por Rob Key, director de cricket inglés, como "uno de los mejores lanzadores del mundo".
El plan de Inglaterra en las Ashes era claro: presionar a Australia con lanzamientos rápidos y agresivos. Sin embargo, las condiciones en el país oceánico fueron diferentes a las esperadas en el Reino Unido. Los mejores equipos cuentan con lanzadores que cumplen roles específicos. En la actualidad, el ataque inglés necesita tres perfiles: un líder, un secundario y un "factor X", además del capitán Stokes.
Ollie Robinson, con una media de 22.92 en Test cricket, es el elegido para liderar el ataque. Su experiencia y disciplina son indiscutibles. A sus 32 años, Robinson se siente más maduro y preparado para asumir la responsabilidad de marcar el tono del equipo, tanto con la bola como con su lenguaje corporal. Si logra gestionar sus impulsos y mantenerse en el campo los cinco días, tiene la oportunidad de dejar su huella en esta unidad de lanzamiento.
Gus Atkinson, por su parte, es el "actor secundario". Con un estilo de lanzamiento alto y una buena técnica, es más rápido de lo que se le reconoce y tiene buen control. Su carácter reservado no es un problema; a sus 28 años, tiene una gran oportunidad para afianzarse en el equipo.
El "factor X" es Josh Tongue, quien se ganó un puesto fijo durante las Ashes gracias a su agresividad y su capacidad para incomodar a los mejores bateadores. Su ritmo de 39.8 en Test cricket lo hace ideal para este rol. Su ángulo de lanzamiento y la capacidad de hacer botar la bola lejos de los bateadores diestros lo convierten en un rival muy difícil de anticipar.
Es difícil imaginar que no jugara el primer test de las Ashes. Ahora tiene la oportunidad de demostrar que no debe ser excluido de los partidos importantes. Con el control de Robinson, Atkinson y Stokes, Tongue tiene la libertad de ser el "cazador de wickets" que todo equipo necesita.
Hay ausencias notables, como Brydon Carse, el máximo anotador de wickets de Inglaterra en las Ashes. Se le considera una alternativa a Tongue para cuando la bola envejece. Jofra Archer, a pesar de ser considerado el mejor lanzador inglés, está ausente por compromisos en la IPL. Cuando regrese, podría encajar en el rol de "actor secundario", ya que no parece el perfil idóneo para liderar el ataque, aunque sus habilidades le permiten desempeñar múltiples funciones.
La línea de lanzamiento rápido es el "motor" de un equipo de Test cricket. A diferencia de los cambios en la línea de bateo, es el lanzamiento el que atraviesa un mayor periodo de "cambio". Por primera vez desde 2007, Inglaterra afrontará un verano sin Anderson, Broad y Woakes, sumando 1.619 wickets perdidos. La nueva línea de lanzamiento será clave para recuperar la senda de la victoria.
Mənbə: BBC News
