Inglaterra ha conquistado el torneo Seis Naciones, logrando el Grand Slam tras imponerse a Francia en una final muy disputada. A pesar de la victoria, el camino no ha sido nada fácil para las 'Red Roses'.
El seleccionador John Mitchell, visiblemente emocionado, destacó la valentía y el impulso de sus jugadoras. "Las chicas son valientes, tienen mucho empuje y eso es lo que las hace tan buenas", afirmó. La extensión de su contrato hasta el Mundial de 2029 en Australia subraya la confianza en el proyecto, que ha tenido que superar numerosas bajas por lesión en el equipo, más de la mitad de la plantilla que ganó el Mundial el año pasado.
El triunfo es también un reflejo de la fortaleza de la liga inglesa, la Premiership Women's Rugby (PWR), considerada la mejor competición doméstica del mundo. Mitchell señaló que la PWR es clave para preparar a las jóvenes jugadoras, que llegan listas para competir al máximo nivel. Un ejemplo es la adolescente Demelza Short, que demostró su desparpajo y calidad entrando desde el banquillo.
Por su parte, Francia, a pesar de contar con un gran potencial y selecciones inferiores muy potentes, aún no dispone de una liga doméstica tan consolidada. Su competición, Elite 1, es menos profesional y competitiva, concentrando el talento en pocos clubes. La capitana francesa, Manae Feleu, reconoció la necesidad de "invertir" para acortar distancias con Inglaterra.
El torneo ha batido récords de asistencia, con más de 279.000 espectadores en las gradas, superando las cifras de años anteriores. El aumento del interés, tanto en público como en audiencias televisivas y digitales, demuestra la creciente popularidad del rugby femenino. Si bien la competencia se intensifica y la hegemonía inglesa podría verse desafiada en el futuro, por ahora, las cifras más impresionantes siguen siendo las de las 'Red Roses'.
Mənbə: BBC News
