Del banco a la Selección: el defensa que se medirá a España en el Mundial

Roberto Lopes, un defensa nacido en Dublín que trabajaba en un banco, está a punto de cumplir un sueño inimaginable: enfrentarse a España en el Mundial de 2026. Su historia, que parece sacada de una película, comenzó cuando fue contactado a través de redes sociales para jugar con Cabo Verde, una pequeña nación insular a miles de kilómetros de su hogar.

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Con 33 años, Lopes recuerda su etapa como empleado de banca con cierta distancia: "No disfrutaba del trabajo". Ahora, tras una trayectoria inspiradora, pasa de ser un trabajador de oficina en Irlanda a representar a Cabo Verde en su primera Copa del Mundo. Hace una década, Lopes, apodado 'Pico', era asesor de hipotecas y jugaba a tiempo parcial para el Bohemians en la liga irlandesa. En 2017, el Shamrock Rovers le ofreció la oportunidad de dedicarse por completo al fútbol.

Se espera que Lopes sea titular con la selección caboverdiana cuando se enfrente a España, campeona del mundo en 2010, el próximo lunes en Atlanta, dentro del Grupo H. El defensa, que ya fue internacional sub-19 con la República de Irlanda, debutó con las 'Tiburones Azules' en 2019. El seleccionador de entonces, Rui Aguas, contactó con él a través de LinkedIn al descubrir que su padre era de Cabo Verde. La primera vez que Lopes recibió el mensaje, en portugués, pensó que era spam y lo ignoró. Nueve meses después, Aguas insistió y Lopes, tras usar el traductor de Google, se dio cuenta de la oportunidad: "Me hizo muchísima ilusión. Le dije que sí, al cien por cien".

Desde entonces, Lopes ha sido un fijo en el equipo y ha vivido unos meses de ensueño. Poco después de lograr la clasificación para el Mundial, se convirtió en padre por primera vez. "Desde niño, como cualquier futbolista, quería jugar al máximo nivel, y para mí, eso es el Mundial", confiesa. "Representar a mi familia y llevar nuestro nombre a uno de los mayores eventos deportivos del mundo me llena de orgullo".

La participación de Cabo Verde en el Mundial de 2026, donde también se enfrentará a Arabia Saudí y Uruguay, promete ser una de las historias más emotivas del torneo. Cuando Anselmo 'Jair' Ribeiro jugaba con las 'Tiburones Azules', el equipo estaba en el puesto 182 del ranking mundial y la clasificación parecía impensable. Jair, que ganó la Copa Amílcar Cabral en 2000, recuerda: "Solía decir de dónde era y me preguntaban: '¿Eso dónde está?'". En aquella época, él mismo pagaba sus billetes de avión para jugar con la selección. Ahora, Cabo Verde ocupa el puesto 67.

Ha sido un ascenso asombroso para este país de unos 525.000 habitantes, que no se afilió a la FIFA hasta 1986. Desde entonces, se ha clasificado para la Copa África en cuatro ocasiones y está a punto de convertirse en una de las naciones con menor población en disputar un Mundial. Para muchos caboverdianos, esta participación es el acontecimiento más importante desde la independencia en 1975. A pesar de que el fútbol es el deporte rey, la federación del país cuenta con solo siete empleados a tiempo completo y las entradas para los partidos se venden en panaderías y gasolineras.

"Llevamos años preparándonos para este momento", afirma Jair, ahora con 51 años. "Pienso en mis abuelos, me emociono porque no están aquí para presenciar este momento histórico". Cabo Verde aspira a ser el primer equipo africano desde Ghana en 2006 en alcanzar las eliminatorias en su debut mundialista.

En el barrio de Dorchester, en Boston, donde reside una importante comunidad caboverdiana, la expectación es máxima. Antonio Alves, propietario de una peluquería, explica: "Mis clientes no solo vienen a cortarse el pelo, vienen a hablar. Somos una gran familia". Desde que Cabo Verde se clasificó en octubre, solo hay un tema de conversación. "Que Cabo Verde juegue en Estados Unidos en el Mundial lo significa todo", asegura Alves, quien emigró de su país natal a los 18 años.

Los caboverdianos llegaron a Massachusetts a partir de la década de 1850. El estado alberga la mayor población caboverdiana de EE.UU., con entre 70.000 y 90.000 residentes. Alves, que regresa a menudo a su país, estuvo en el estadio nacional cuando las 'Tiburones Azules' sellaron su pase al Mundial, provocando lágrimas de alegría entre los aficionados. "El resto del mundo decía que no había ninguna posibilidad, pero aquí estamos", comenta.

Alves y su esposa han ayudado a financiar entradas para que niños caboverdianos puedan asistir a partidos internacionales. "Cada niño que juega al fútbol en Cabo Verde sueña con ser profesional", añade. "En cada isla, en cada esquina, ves niños jugando, algunos descalzos. Solo quieren jugar". Alves viajará desde Boston a Atlanta para el histórico debut de su selección, pero en su peluquería se podrá seguir el partido en directo, con "aperitivos y bebidas gratis" para que la comunidad disfrute junta. "Este es el poder del deporte, une a la gente", concluye.

Mənbə: BBC News

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