Máxima expectación y seguridad reforzada para el tercer partido de las Finales de la NBA en Nueva York. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asistirá este lunes al Madison Square Garden para animar a los New York Knicks en su crucial enfrentamiento contra los San Antonio Spurs. El partido, que marca el regreso de los Knicks a su cancha tras dos victorias iniciales en Texas, se presenta como un momento decisivo para el equipo neoyorquino, que no alcanzaba unas finales desde 1999.
La ciudad vive una auténtica fiebre por el baloncesto. Los Knicks, que lideran la serie al mejor de siete por 2-0, están a solo dos victorias de conquistar el campeonato nacional por primera vez desde 1973. El ambiente en Nueva York es eléctrico, con rascacielos iluminados con los colores del equipo, naranjas y azules, y estaciones de metro temáticas. Las calles cercanas al Madison Square Garden se llenan de aficionados, incluso cuando el equipo jugaba fuera, lo que ha provocado incidentes y detenciones en noches de partido.
La presencia de Trump, junto a la del alcalde Zohran Mamdani, añade un componente político al evento. Se espera una gran afluencia de celebridades, habituales en los partidos de los Knicks esta temporada, como los actores Timothée Chalamet y Ben Stiller, o el cineasta Spike Lee. Sin embargo, el acceso al partido es prohibitivo para muchos, con entradas de reventa que superan los 10.000 dólares. Trump, al ser preguntado por los precios, restó importancia al asunto y señaló que "es casi gratis verlo por televisión". La seguridad en el recinto será máxima, con restricciones de acceso y un despliegue policial sin precedentes, especialmente tras un incidente violento ocurrido recientemente en la estación de Penn Station, situada bajo el estadio.










Mənbə: BBC News
