La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado la actual epidemia de ébola en la República Democrática del Congo como una emergencia de salud pública de importancia internacional. La situación se complica por tratarse de una cepa poco común, para la que no existe vacuna, y por desarrollarse en una zona marcada por el conflicto.
El ébola es una enfermedad vírica rara pero mortal. Normalmente, los virus del ébola infectan a animales, como los murciélagos frugívoros, pero los brotes en humanos pueden originarse por el consumo o manipulación de animales infectados. Los síntomas aparecen entre dos y 21 días después de la exposición, manifestándose de forma repentina con fiebre, dolor de cabeza y cansancio, similares a los de la gripe. A medida que la enfermedad avanza, surgen vómitos y diarrea, pudiendo derivar en fallo orgánico. Algunos pacientes, aunque no todos, sufren hemorragias internas y externas.
El virus se transmite de persona a persona a través del contacto con fluidos corporales infectados, como sangre o vómito. El brote actual está causado por la cepa Bundibugyo, que no se había detectado en más de una década. Esta variante solo ha provocado dos brotes anteriores, con una tasa de mortalidad de aproximadamente un tercio de los infectados. La rareza de esta cepa presenta desafíos, ya que las pruebas iniciales de ébola pueden dar negativo al no detectar esta especie menos común. No hay vacuna aprobada para la cepa Bundibugyo, aunque se están desarrollando vacunas experimentales. Existe la posibilidad de que una vacuna para otra cepa de ébola (Zaire) ofrezca cierta protección. Tampoco existen tratamientos farmacológicos específicos para la Bundibugyo, lo que dificulta su manejo.

Una complicación adicional es que el brote se desarrolla en una zona de conflicto, con un cuarto de millón de personas desplazadas y movimientos de población a través de fronteras porosas hacia países vecinos. Sin embargo, la declaración de emergencia por parte de la OMS no implica el inicio de una pandemia similar a la de la COVID-19; el riesgo de ébola fuera de África oriental es mínimo. El primer caso conocido fue el de una enfermera que desarrolló síntomas el 24 de abril, lo que sugiere que el virus llevaba semanas propagándose sin ser detectado. Esto hace que el tamaño real del brote sea desconocido y dificulta la tarea de localizar a los pacientes infectados y a quienes hayan podido contagiar.
La enfermera falleció en Bunia, capital de la provincia de Ituri, en el este de la RDC. Su cuerpo fue repatriado a Mongwalu, una de las dos ciudades mineras de oro donde se concentra la mayoría de los casos. Una de las razones de la rápida propagación del virus, según el ministro de Sanidad congoleño, Samuel Roger Kamba, fue el elevado número de personas expuestas al cuerpo durante el funeral. Los funerales son un punto crítico de contagio, como ya se observó en brotes anteriores. Las campañas de información sanitaria buscan educar sobre cómo manejar los funerales, la importancia de la higiene básica y las medidas de protección para el personal sanitario.
El brote tardó en ser notificado porque las comunidades afectadas creían que se trataba de "brujería" o "enfermedades místicas", lo que llevó a la gente a buscar tratamiento en centros de oración y curanderos en lugar de hospitales. Los primeros casos se registraron en las localidades de Mongwalu y Rwampara, así como en Bunia. También se ha detectado un caso en Goma, la ciudad más grande del este de la RDC, con unos 850.000 habitantes y bajo control rebelde. En Goma, el caso confirmado fue el de una mujer que viajó a la ciudad tras la muerte de su marido por ébola en Bunia. Un congoleño ha fallecido en Kampala, la capital de Uganda, y otro está siendo tratado; ambos eran nacionales congoleños que habían viajado recientemente al país.
El gobierno ha enviado equipos sanitarios a Bunia con equipo de protección. La OMS y la organización Médicos Sin Fronteras (MSF) también están presentes, estableciendo centros de tratamiento y elaborando un plan de respuesta. Se ha habilitado un número gratuito, el 151, para notificar síntomas. Se insta a los residentes a tomar medidas preventivas.
Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte, está actualmente controlada por rebeldes del grupo M23, quienes han declarado la creación de un equipo de respuesta al ébola. Han "activado inmediatamente" mecanismos de respuesta en colaboración con los servicios sanitarios y centros médicos locales para prevenir la propagación del virus en las áreas bajo su control. Aún no está claro si el gobierno y los rebeldes colaborarán para atajar el brote, aunque la confirmación del caso en Goma por un organismo estatal ofrece un atisbo de optimismo.
El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (Africa CDC) ha advertido del alto riesgo de propagación a países fronterizos como Uganda, Ruanda y Sudán del Sur, y planea reunirse con estos cuatro países para "fortalecer la respuesta". Las autoridades ruandesas han reforzado los controles sanitarios en la entrada al país tras el caso confirmado en Goma, situada en su frontera. Un hombre congoleño relató haber sido bloqueado al intentar cruzar de Goma a Ruanda, aunque se permitió el paso a ciudadanos ruandeses y congoleños residentes en Ruanda. En Uganda, el presidente Yoweri Museveni ha pospuesto la peregrinación del Día de los Mártires, una festividad cristiana que atrae anualmente a miles de congoleños.
Mənbə: BBC News
