Alerta sanitaria: El Ébola rebrota en el Congo en un contexto de guerra

La República Democrática del Congo (RDC) se enfrenta a un preocupante brote de Ébola que se ha propagado durante semanas sin ser detectado. La situación se complica por la guerra civil en la región, que dificulta el control del virus, y por la cepa específica implicada, una variante poco común para la que existen menos herramientas de contención. Esta cepa, conocida como Bundibugyo, ha causado brotes anteriores con una tasa de mortalidad de alrededor del 30%.

Los expertos advierten de un momento crítico, con incertidumbre sobre la extensión real del contagio, aunque ya se registran casi 250 casos sospechosos y 80 fallecimientos. Si bien la mayoría de los brotes de Ébola suelen ser de menor envergadura, la sombra del epidemia de 2014-2016 en África Occidental, que infectó a más de 28.000 personas, planea sobre la comunidad científica.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado una emergencia de salud pública de importancia internacional, una medida que, según la doctora Amanda Rojek del Instituto de Ciencias Pandémicas de Oxford, "refleja que la situación es lo suficientemente compleja como para requerir coordinación internacional". Sin embargo, el riesgo para el resto del mundo se mantiene "minúsculo", como demostró el brote de 2014-16, que solo afectó a tres trabajadores sanitarios en el Reino Unido.

El Ébola es una enfermedad grave y mortal, aunque rara. Se transmite principalmente a través del contacto directo con animales infectados, como los murciélagos frugívoros. La cepa Bundibugyo, causante de este brote, presenta desafíos particulares: no existen vacunas ni tratamientos aprobados específicamente para ella, y las pruebas diagnósticas iniciales han mostrado baja fiabilidad, requiriendo herramientas de laboratorio más sofisticadas para su confirmación.

Los síntomas iniciales, que aparecen entre dos y 21 días tras la infección, son similares a los de la gripe (fiebre, dolor de cabeza, cansancio). A medida que la enfermedad progresa, puede derivar en vómitos, diarrea, fallo multiorgánico e incluso hemorragias internas y externas. El tratamiento se basa en "cuidados de apoyo optimizados", incluyendo manejo del dolor, hidratación y nutrición, ya que no hay fármacos específicos contra la cepa Bundibugyo.

La transmisión se produce a través de fluidos corporales de personas sintomáticas. El primer caso conocido fue una enfermera que desarrolló síntomas el 24 de abril, y han transcurrido tres semanas hasta la confirmación del brote. "La transmisión continuada ha ocurrido durante varias semanas y el brote se ha detectado muy tarde, lo cual es preocupante", señala la doctora Anne Cori del Imperial College London, lo que sugiere que "el brote podría ser mucho mayor de lo que se está detectando y reportando actualmente".

Las estrategias de control se centrarán en la identificación rápida de infectados y sus contactos, la prevención de la propagación en centros sanitarios y la implementación de entierros seguros para los fallecidos. La tarea se ve dificultada por la inestabilidad y el desplazamiento de más de 250.000 personas en una zona de conflicto, así como por la alta movilidad de las poblaciones en las ciudades mineras afectadas. No obstante, la RDC cuenta con una "experiencia significativa" en la gestión de brotes de Ébola, y la respuesta actual es "mucho más sólida que hace una década", según la doctora Daniela Manno de la London School of Hygiene & Tropical Medicine. El éxito en la contención dependerá de la eficacia de la respuesta inmediata.

Mənbə: BBC News

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