Solo tres de cada cuatro cartas de primera clase llegan a tiempo en Reino Unido, según los últimos datos de Royal Mail.
La compañía postal británica, ahora en manos del grupo inversor EP Group del checo Daniel Kretinsky, ha registrado un 75,7% de entregas puntuales en el último año fiscal, muy lejos del objetivo del 93% fijado.
La situación es similar para el correo ordinario: solo el 90,2% de las cartas de segunda clase llegaron en el plazo previsto, frente al 98,5% que se marcaban como meta.

Royal Mail asegura que el servicio está mejorando y que confían en alcanzar los nuevos objetivos, más laxos, del 90% para primera clase y 95% para segunda clase, a finales del próximo año.
Jamie Stephenson, director de operaciones, ha reconocido que la inversión es clave para mejorar la fiabilidad, pero que "lograr un cambio duradero en una red de esta magnitud lleva tiempo". La empresa destinará 500 millones de libras en los próximos cinco años a su plan de mejora.
La lentitud en las entregas postales lleva años siendo objeto de críticas por parte de políticos y ciudadanos. Los resultados de este último año son peores que los del anterior, cuando la compañía aún cotizaba en la Bolsa de Londres, con un 76,9% de entregas a tiempo para primera clase y un 92,2% para segunda.
La empresa no cumple los objetivos de entrega de cartas desde hace seis años para la segunda clase y diez para la primera. La pandemia de Covid-19 agravó el problema, y el servicio aún no se ha recuperado.
La situación llevó a Ofcom, el organismo regulador, a multar a Royal Mail con 21 millones de libras el pasado octubre por incumplir los plazos, la tercera mayor sanción impuesta por el regulador.
En febrero de este año, trabajadores de la compañía filtraron a la BBC que algunas cartas llevaban semanas sin repartir y que se les había ordenado priorizar los paquetes, más rentables.
Daniel Kretinsky, máximo accionista, se disculpó ante el Parlamento británico por las demoras, aunque negó haber dado instrucciones para priorizar los paquetes sobre las cartas.
Desde Citizens Advice, una organización de consumidores, han calificado el bajo rendimiento de Royal Mail como "lo habitual" y critican que la empresa pida "otro año más" para cumplir sus nuevos objetivos, que además son más bajos.
Como parte de su plan de mejora, Royal Mail ha ofrecido a sus empleados a tiempo parcial la posibilidad de ampliar su jornada. Además, ha acordado con Ofcom eliminar la entrega de segunda clase los sábados.
El regulador Ofcom ha rebajado los objetivos de entrega de cartas. Desde abril, el servicio se mide con una nueva meta: el 90% de las cartas de primera clase deben llegar al día siguiente y el 95% de las de segunda clase, en un plazo de tres días. Según Ofcom, los objetivos anteriores eran "más exigentes" que en otros países europeos y requerían "mayores costes que deberían recuperarse con precios más altos".
Mənbə: BBC News
