El fenómeno de la "cosmeticorexia" preocupa a expertos y dermatólogos. Cada vez más niñas, algunas de tan solo tres o cuatro años, se sumergen en rutinas de cuidado de la piel y maquillaje cada vez más complejas, influenciadas por las redes sociales. Vídeos de "get ready with me" o "after school" protagonizados por menores se multiplican, mostrando el uso de tónicos, sérums, contornos de ojos e incluso productos antiedad, buscando una piel "perfecta" que, según los especialistas, ya poseen de forma natural a su edad.
Este fenómeno ha dado lugar a una industria multimillonaria. Marcas como Bubble, Drunk Elephant o P. Louise, aunque algunas niegan dirigirse específicamente al público infantil, ven sus productos promocionados por jóvenes influencers. Ellie-May, con solo 13 años, lleva desde los ocho creando contenido sobre sus rutinas de belleza, llegando a generar ingresos significativos para su familia. Su caso, lejos de ser aislado, refleja una tendencia creciente donde la presión por alcanzar un ideal de belleza se adelanta a la infancia.
Dermatólogos y psicólogos alertan sobre los riesgos. La "cosmeticorexia", definida como una obsesión poco saludable por una piel "impecable" desde temprana edad, puede derivar en problemas de salud mental como ansiedad, baja autoestima o incluso trastornos dismórficos corporales. El uso de ingredientes potentes como el retinol, diseñados para pieles maduras, puede causar irritaciones, daños en la barrera cutánea y alergias. Las autoridades sanitarias, como la italiana AGCM, ya han iniciado investigaciones sobre grandes marcas por posible marketing encubierto dirigido a menores, mientras que en el Reino Unido se monitoriza la situación. La industria cosmética, por su parte, a través de asociaciones como la CTPA, busca promover un uso responsable y adaptado a la edad de sus productos, aunque la influencia de las redes sociales y la aspiración a ideales a menudo irreales, potenciados por filtros y edición, sigue siendo un desafío.






Mənbə: BBC News
