Un tratamiento experimental que reinicia el sistema inmunitario defectuoso ha logrado poner el lupus en remisión en las primeras pruebas realizadas en el Reino Unido. Los expertos consideran que este enfoque podría ser la clave para tratar otras dolencias autoinmunes como la esclerosis múltiple y la artritis reumatoide.
Katie Tinkler, una de las primeras pacientes en someterse a esta terapia, ha declarado que desde que le diagnosticaron la enfermedad hace 30 años, "nunca se ha sentido tan bien". Si bien antes le costaba caminar junto a sus hijos, ahora puede esquiar y ha abandonado toda medicación para el lupus. Esta patología, que afecta a unas 50.000 personas en el Reino Unido, provoca que el propio sistema inmunitario ataque al organismo.
Las mujeres representan el 90% de los afectados por lupus en el Reino Unido, y suelen ser diagnosticadas en la edad adulta temprana. El ataque del sistema inmunitario al cuerpo desencadena dolores articulares, afecciones cutáneas y daños en órganos vitales como los riñones. Katie fue diagnosticada en 1993, a los 20 años. A pesar de la enfermedad, intentó llevar una vida activa, incluso trabajando como instructora de fitness, pero siempre guardaba un paquete de corticoides por si sufría un brote.

Al encontrarse con ella en su cocina de Surrey, con una bola de discoteca colgando del techo, relataba cómo los brotes en sus manos le impedían incluso levantar una taza de té y la obligaban a tomar medicación 45 minutos antes de levantarse de la cama para poder soportar el dolor. La enfermedad se volvió mucho más agresiva en la última década, un periodo que califica de "absolutamente horrible", lo que la llevó a pasar largas temporadas hospitalizada. Su lupus estaba dañando su corazón, pulmones y riñones, dejándola al borde de la diálisis. "En su peor momento, el lupus me tenía en la cama, incapaz de moverme, deteriorándome rápidamente, posiblemente muriendo… ahora estoy viviendo", confiesa.
Sin embargo, al hablar con Katie un año y medio después de recibir el tratamiento experimental, irradia una energía y unas ganas de vivir propias de una persona renacida. "Es increíble. Estoy viviendo como una persona normal, digo sí a todo. Casi había olvidado que se podía sentir uno tan bien", afirma.
La clave de esta transformación reside en un tratamiento experimental que reinició su sistema inmunitario en el University College London Hospitals. La terapia funciona provocando una "guerra civil" dentro del propio sistema inmunitario, entrenando a una parte para que destruya a la que causa la enfermedad. En este proceso intervienen dos tipos de glóbulos blancos: los linfocitos B y T, que normalmente nos protegen de infecciones. En el lupus y otras enfermedades autoinmunes, los linfocitos B se descontrolan y producen anticuerpos que atacan al propio cuerpo.

Los científicos tomaron millones de células T de Katie y las modificaron genéticamente en el laboratorio, alterando su mecanismo de actuación para que atacaran a los linfocitos B. Estas células T modificadas se reintrodujeron en su organismo. Una vez dentro, destruyen tanto los linfocitos B anómalos como los sanos. Sin embargo, meses después, vuelven a crecer nuevos linfocitos B sanos, reiniciando efectivamente el sistema inmunitario.
No había garantías de éxito y Katie recuerda una carta enviada a su médico de cabecera explicando "que era consciente de que podía morir" debido a los riesgos inherentes. El proceso fue agotador y también incluyó quimioterapia para evitar el rechazo de las células T modificadas. A pesar de ello, Katie recibió el tratamiento en noviembre de 2024 y sigue bien, sin necesidad de medicación para el lupus y con sus órganos recuperados. "Puedo vivir hasta ser una anciana con estos riñones, y eso es algo fenomenal. Mi corazón está mucho mejor, mis pulmones también. Mi trastorno sanguíneo ha desaparecido", asegura.
De los seis primeros pacientes tratados, cinco permanecen en remisión. Uno ha experimentado una mejoría de los síntomas, pero sufrió un brote de lupus tras 11 meses. El equipo, que presentó los datos en el Congreso Europeo de Reumatología EULAR, afirmó que sus pacientes se mantienen estables tras más de 18 meses. Aun así, aún es incierto cuánto durará el efecto del tratamiento antes de que el lupus reaparezca y cuál será su éxito en un mayor número de pacientes.

La doctora María Leandro, reumatóloga consultora en el UCLH, declaró a la BBC: "Si consiguiéramos que los pacientes estuvieran en remisión de forma constante durante tres a cinco años, sería un gran avance para el lupus, quizás incluso más, pero tendremos que esperar y ver. Claramente, este es un paso significativo hacia una posible cura, por lo que es muy emocionante".
Este enfoque, conocido como CAR-T (células T con receptores de antígenos quiméricos), ya está aprobado para tratar ciertos cánceres de sangre, como algunas leucemias y linfomas. Estos datos son de los primeros en sugerir que el método también puede aplicarse a enfermedades autoinmunes. Muchas de estas dolencias funcionan de manera similar al lupus, lo que abre la puerta a que la terapia CAR-T se utilice de forma más generalizada para atacar a los linfocitos B descontrolados.
La doctora Claire Roddie, del University College London, comentó a la BBC: "Estamos muy entusiasmados con el potencial de la terapia de células CAR-T para las enfermedades autoinmunes. La esclerosis múltiple sería una de ellas, tenemos un estudio clínico en marcha ahora mismo, y la artritis reumatoide, por ejemplo, que afecta a un gran número de pacientes… el potencial es enorme".

Katie no sabe cuánto tiempo durará el efecto del tratamiento, pero está aprovechando cada oportunidad. "Quiero escalar montañas, me encantaría hacer el Kilimanjaro, me gustaría volver a hacer un triatlón, solo quiero participar y decir sí a tantas cosas como sea posible."


Mənbə: BBC News
