Canadá ha anunciado un acuerdo energético sin precedentes con Alemania que permitirá los primeros envíos a largo plazo de gas natural licuado (GNL) desde el país norteamericano a Europa en los próximos años. Este pacto responde a la urgencia de las naciones europeas por encontrar fuentes de energía fiables y a la estrategia canadiense de diversificar sus socios comerciales más allá de Estados Unidos.
El pacto, presentado el miércoles en Vancouver por el ministro de Energía canadiense, Tim Hodgson, fue calificado como "un hito emocionante e importante". El acuerdo contempla el envío de un millón de toneladas anuales de GNL desde el proyecto Ksi Lisims, ubicado en la costa de Columbia Británica, a Alemania a través de su empresa nacional de energía Securing Energy for Europe (SEFE). Las exportaciones se extenderán hasta por 20 años, con inicio previsto para principios de la década de 2030.
Para Canadá, este acuerdo supone un paso crucial para reducir su dependencia comercial de Estados Unidos, país que en 2024 absorbió prácticamente todas sus exportaciones de GNL, según datos del regulador energético canadiense. Hodgson destacó que el pacto demuestra la capacidad de Canadá para cubrir el vacío energético global dejado tras la invasión rusa de Ucrania y el conflicto en Oriente Medio, resaltando la "democracia fiable" del país y su acceso a abundantes recursos naturales.

El acuerdo representa un impulso significativo para el proyecto Ksi Lisims LNG, que aún espera una decisión final de inversión. Hodgson confía en que este compromiso asegurará los fondos necesarios "en cuestión de meses" y que la construcción del proyecto comenzará poco después. El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha señalado el proyecto como de importancia nacional, beneficiándose de un proceso de revisión acelerado.
Sin embargo, el desarrollo de Ksi Lisims no está exento de obstáculos. Más de una docena de grupos indígenas y ecologistas se oponen firmemente, argumentando que el proyecto es legalmente cuestionable y ambientalmente arriesgado. "Ksi Lisims no es una historia de éxito canadiense esperando a suceder", afirmó Alex Walker, de Environmental Defence, uno de los grupos opositores. "Es un proyecto de combustibles fósiles de alto riesgo y legalmente disputado que lleva décadas sin atraer capital". Algunas Primeras Naciones también han iniciado acciones legales.
No obstante, el proyecto cuenta con el apoyo de la Nación Nisga'a, cuyo territorio albergará la instalación de GNL. Por otro lado, Carney se enfrenta a presiones internas en su propio partido, el Liberal, respecto a sus políticas climáticas, mientras busca potenciar el desarrollo energético. Catorce diputados liberales expresaron su "profunda preocupación" por lo que consideran un retroceso en los compromisos medioambientales del gobierno. En este contexto, el exministro de Medio Ambiente, Steven Guilbeault, anunció su dimisión del grupo parlamentario este verano, citando la necesidad de "buscar nuevas formas de perseguir el trabajo de su vida". Hodgson, por su parte, describió a los liberales de Carney como un "partido de gran carpa" con diversas opiniones que, en última instancia, "llegan a un consenso y lo ejecutan".

En otro orden de cosas, Carney anunció también la compra de tecnología de aviones de alerta temprana a un fabricante sueco, en detrimento de ofertas estadounidenses. Esta decisión se enmarca en su política de reducir el gasto en material militar fabricado en EE.UU., declarando el pasado abril que "los días en que nuestro ejército enviaba 70 céntimos de cada dólar a Estados Unidos han terminado".
Mənbə: BBC News
